lunes, 6 de abril de 2015

COPA PERÚ 1993 - MARIANO SANTOS DE TINGO MARÍA EN LA FINAL



Ha terminado el partido y ni los mismos cusqueños del Gracilaso están convencidos de que han ganado al “Mariano Santos” de Tingo María, que venía de triunfar en tres encuentros seguidos, por un gol a cero a los chimbotanos del Unión Juventud, por tres a dos al C.N.I. y sorpresivamente, para los “especialistas”, por la mínima diferencia al Aurora de Arequipa y que a pesar de la derrota por dos a uno en el debut frente al Aurich-Cañaña, estaban a tiro de campeonato, de acuerdo a lo que pudiera suceder en el último encuentro entre characatos y huerequeques.
¿Pero no puede ser?, tantos años metido en esto del deporte, desde que era niño, de pronto la amargura de una derrota que la creo inexplicable. Con el triunfo podía aspirarse al primer lugar, con el empate la revalidación frente al Defensor Lima, penúltimo en el descentralizado.
Y me vuelvo a repetir, tantos años metido en esto y ahora resulta que no puedo comprender esto que de propósito o desconocimiento llaman “cosas del fútbol”, cuando no tenemos, no queremos o perdemos la capacidad de explicarnos el porqué de un resultado.
Si hasta hace menos de una semana apenas conocía el nombre de este elenco y es más, gran parte de ellos son de la “repre”, con la que no siempre simpatizamos y más bien recibimos en más de una oportunidad varazos y bombas lacrimógenas.
Este equipo no es el Alianza Oriental o Padre Abad de los años cincuentas, ni el Independiente o el Unión Naranjillo de los sesentas, ni el DUS o la UNAS de los setentas, no está el Dr. Muro, ni el goleador es Franco Torres ni el arquero es Bardales.
Pero es que este equipo venía en nombre de mi tierra. Tingo María también es Huánuco, aunque ellos se sientan más charapas y a nosotros nos digan shishacos, que en su léxico significa serrano.
Es que era  el nombre de Huánuco visto grande. La fecha pasada “Los Negritos” bailando en el Estadio Nacional, como para reventar cualquier pecho huanuqueño. ¿chauvinismo?.
Tengo cerca de mi un libro de Percy Pereira “La noche termina aquí”, se me pega el título de uno de los capítulos “Golpes al vacío”.
Hay cólera contenida en mí. ¿Cólera por la derrota? No. ¿Cólera por lo que pudo haber sido y ya no es para el equipo huanuqueño? No. ¿Cólera porque a través de lo que hacen ellos en un campo de fútbol yo también estoy ganando o le estamos ganando algo a Lima? No.  Pero sí es una oportunidad para reventar en sus tímpanos los nombres de nuestros pueblos.
Los triunfos anteriores los grité con el alma, quería que supieran que mi pueblo había ganado, eso, en el fondo, no es sino el deseo de que sepan que mi pueblo existe, a pesar de que soy consciente que un equipo de fútbol no es más que eso ...un equipo de fútbol. Pero éste no existiría si no existiera un pueblo, un barrio, un grupo de hombres que desde las cavernas pateaban de un lugar a otro el cráneo de los vencidos, hasta después llegar a un objeto redondo y en nuestros días a una sofisticada pelota hecha de material sintético, ahora no podemos hablar de “la de cuero”.
Ya están jugando Aurich y Aurora, el resultado importaba si ganaba o empataba el “Mariano Santos”, no me dan ganas de verlo. Pero debo saber perder, porque perder también es una circunstancia como la de ganar. Debo comprender que los cusqueños también tenían derecho a la victoria.
Pero en uno u otro caso es necesario analizar por qué ¿Qué pasó?. Veo correr en la pantalla jugadores vestidos de rojo y otros de aurinegro. Trato de encontrar la explicación al resultado del partido que perdimos y empiezo a formularme una serie de hipótesis.
El “Mariano Santos” ha llegado cansado, sumamente trajinado al partido.
Ha existido un exceso de confianza en los equipistas tingaleses al enfrentar a una oncena que no había ganado ni un solo partido, que sólo estaba con medio equipo titular y cuyo entrenador había abandonado la nave.
Ha habido exigencias económicas por parte de los equipistas, motivadas por estímulos externos.
Insatisfacción de las necesidades de los jugadores, aburguesamiento de éstos.
La lesión de Duffó a los pocos minutos del gol cusqueño –11’ del primer tiempo- fue determinante, teniendo en cuenta que tal vez era el hombre más importante de la conformación de la Bella Durmiente.
Todas estas cosas juntas o algunas de ellas.
Entran deseos de analizar cada uno de estos aspectos, porque todas estas situaciones y muchas otras más se dan en las finales y en el proceso de la “Copa Perú”, hay muchas ambiciones e intereses de por medio. Es necesario hacer el análisis con la tranquilidad que irá dejando el paso de los días, para ir obteniendo informaciones y sacando conclusiones, porque esto es muy importante para que el equipo rehaga su moral y no tropiecen con el último peldaño.
Este equipo dejó en el camino al A.D.T. en el interregional, en la regional superó a los elencos de Electro Perú, Defensor Huallaspanca de Junín, al Deportivo Milpo y Carlos Valdiviezo de Pasco, y de paso al San Cristóbal de Huánuco, que venía haciendo un buen fútbol bajo el comando del “Gato” Chacón, pero que al final las cosas se dilucidaron en el tradicional tercer tiempo de la Comisión de Justicia.
Y llega a su final esta “Copa Perú”, que entra en una nueva etapa de su historia, dejada de jugar desde 1986, y la ilusión fustrada de salir gritando la victoria no debe hacernos volcar amargura en el tintero, mas bien hacernos comprender algunas cosas, quizás la primera sea de que como periodistas tenemos el derecho de ser hinchas pero también  la obligación de ser imparciales. Eso significa que como tales no debemos divinizar los triunfos ni satanizar las derrotas, sencillamente debemos pisar firme el terreno que caminamos. Es necesario comprender que el fútbol es síntesis de vida, son noventa minutos en los que se pueden dar todas las viscitudes existenciales, puede suceder lo más impredecible, la lógica no tiene presencia, se hace más evidente el relativismo de la ética, de la apreciación objetiva de los acontecimientos que se dan de manera irreversible. En fin es la misma sociedad expresada en sus múltiples contradicciones, las que hay que entenderlas para explicarse los diversos fenómenos sociales, entre ellos el fútbol, cuyas acciones y resultados ya no tienen cambio, es imposible obliterar el curso del tiempo y los resultados ya no pueden modificarse, la historia es irrepetible, mientras tanto el balón como la tierra sigue rodando.
Por eso decimos que el equipo representativo de Huánuco cumplió, incluso más allá de sus posibilidades, si tenemos en cuenta lo que significa la final de la “Copa Perú”. Es la fase de transición al profesionalismo, al fútbol empresa, para que los  clubes se conviertan en Asociaciones Deportivas Profesionales. Y equipos como el Aurich-Cañaña y Aurora de Arequipa ya saben de estas cosas y están organizados de esta manera. Tienen los recursos humanos y materiales necesarios. Mientras que otros equipos como el nuestro vienen con su alma de amateurs aunque traigan algo de dinero y paguen jugadores, aun cuando existan personas, instituciones o empresas generosas que le brinden su apoyo, pero su organización, su proyecto sigue siendo tan aficionado, tan de corazón y sentimiento como cuando los jugadores pagaban por jugar.
Y aquí se juega con todo, lo sabemos perfectamente. “Mariano Santos” quedó tercero, pudo ser segundo, remotamente primero, hizo romper en las dos últimas fechas los silencios de las páginas de los diarios, reservadas para los equipos grandes de la capital, mejor dicho para las empresas de fútbol espectáculo y las ciudades ejes del centralismo costeño.






EL MULTIDEPORTISTA CARLOS CHÁVEZ HUAPALLA



Carlos Augusto Chávez Huapalla nació el 21 de febrero de 1939 y al crecer fue descubriendo y haciéndose carne de su ser la convicción de que “el deporte es vida”.
Y esa convicción que son los remos que impulsan su existencia la tradujo en acciones, de ahí que no encontramos un momento que no esté ligado a la actividad deportiva.
Para él “el deporte no solamente es una praxis física o competitiva, sino fundamentalmente es una escuela en la que el hombre se forja espiritualmente, se educa para ser una persona de bien”.
Desde niño sintió atracción por el deporte y encontró especial motivación al ver las actuaciones de su primo hermano, el pelirrojo Manuel Cornejo Huapalla como arquero del León de Huánuco, naciendo su afición al arco y su afecto al entonces club canario, del que se hace socio aun siendo un niño.
En la primaria leonciopradina , donde tuvo como profesores a don Shapaco Doria, Rosas Arteta y  Oscar “Cañón” Ramírez, empezó a entrenar, hasta que un día vio a Dimas Garay y se hizo hincha de él, empieza admirando “su elegancia y su seguridad de manos”
También figura en sus recuerdos Walter Pérez, de quien recuerda sus grandes reflejos y la seguridad en sus salidas, destaca el hecho de haberlo apreciado más  como arquero  que como delantero a pesar de que fue goleador.
Recuerda en el colegio a sus profesores de Educación Física Augusto Espinoza, que enseñaba con el ejemplo y a Augusto Shiggio, un docente que hacía respetar la profesión.
Sus inicios
Desde sus primeros años empezó a desarrollarse como deportistas múltiple, habiendo llegado a establecer en natación 1’ 5”  en 100mts. libre y 1’5” en 100 mts. espalda, marcas cercanas a los registros nacionales de ese tiempo.
En 1958, siendo Director del Colegio el Dr. Héctor Zegarra Araujo, la selección del plantel se enfrentó al juvenil del Club Universitario de Deportes, que había sido campeón invicto en la Copa “Evita Perón” jugada en Argentina, concluyendo empatados a un gol, recuerda que fue el primer partido de importancia que jugó.
Luego viajó al Asiento Minero de Atacocha, donde defendió la casaquilla del Unión Talleres los años 1959 y 1960, año en que es convocado a la Selección de Atacocha para el torneo Inter centros mineros, habiendo tenido como entrenador a Tata Ocampo, que en su época había jugado por el Alianza Progreso de Lima.
Su mejor momento
En  1961 postuló a la INEF e ingresó, siendo recomendado por Raúl Soriano, al Club Santiago Barranco. El año siguiente sería llevado por León Velarde al Porvenir Miraflores donde militó desde 1961 hasta 1964, año en que campeona,  llegando a ser titular del equipo. Fue su mejor momento, tuvo como suplente a Rubén Correa posteriormente arquero de Universitario de Deportes y de la Selección Nacional. Fue convocado a la selección de la segunda profesional, pero por una lesión sufrida en Chincha  fue sustituido por Barrantes.
Su retorno al León
Luego de haber sido becado en los Estados Unidos los años 1964 y 1965, donde siguió el Post Grado en Gimnasia Infantil y se capacitó en rehabilitación física, retornó incorporándose en 1965 al Deportivo Sicaya, logrando el título en el cuadrangular de ascenso a la segunda profesional.
Este equipo,  con Chávez en el arco,   se presentó en Huánuco, siendo comprometido por el León para su reincorporación al seno de la institución.
Encontró en el León gente que se había formado en el club desde juveniles, muy disciplinados, ahí estaban Jaime Torres, Santiago Madrid,  Humberto Benancio, Ronald Zanabria, Javier Fano, Chani Follegatti, hasta donde nos dice “traje una nueva visión del fútbol, había que enseñar a pararse en la cancha, el Profesor Pastrana enseñaba el toque de pelota. A mi llegada empezó una transición  en León, nunca nos golearon y tampoco perdimos en Cerro de Pasco, había sistema de juego, los clásicos rivales fueron el Santa y el Bielo”.
Con el León campeona desde el año 1965 hasta 1972 en que ingresó al fútbol profesional, al clasificarse subcampeón de la “Copa Perú”, en cuya final frente a Junín realizó la atajada más importante de su carrera futbolística.
Continua refiriéndose que “luego de la “Copa Perú” el León se convirtió en una mixtura de equipo, vino gente de Lima que quería contratos elevados y traían todas sus experiencias y costumbres negativas, que se fueron contagiando en el medio”.
“Los dirigentes cambiaron, como institución el León perdió mucho porque  sólo se convirtió en equipo de fútbol. Se perdió organización institucional…”.
“Había gente que se desvivía por el León, el Profesor Pastrana, Fernando Figueroa, Víctor Showing, Ñumico Echevarría a quien el León le deberá una farmacia, todo lo daba él Lindolfo Dos Santos, Pepe Reyes, Ernesto Portugal que en la final del campeonato de 1971 tuvo una intervención decisiva, cuando los demás habían dejado al equipo …”.
Cuando llegó el torneo “Petróleos del Perú”, jugado en 1972, jugó algunos partidos, pero resolvió por asumir el cargo de Preparador Físico; su último partido lo jugó en Chiclayo en 1973 ante una lesión del arquero Sinti., en este año también asumió funciones de Director Técnico del club.
Mientras el León permaneció en la división profesional en múltiples oportunidades fue Preparador Físico y también Director Técnico, recordando como hecho anecdótico que en estas funciones “ganaba menos que los jugadores”, los dirigentes le decían tú eres del León, “cuando había plata se olvidaban de mí, cuando no habían se acordaban y era el técnico …”
En su carrera de entrenador figura la campaña que realizó con el CNI de Iquitos en 1979, cuando lo  llevó del décimo quinto lugar al octavo.
También recuerda que en 1984 fue campeón regional con el Deportivo Anda de Aucayacu, logrando su ingreso a la etapa nacional de la “Copa Perú” y merced a la modificación de las bases del torneo acceder al campeonato descentralizado.
En básquetbol
Se inició en la práctica del básquetbol en las aulas leonciopradinas en forma paralela a la  de jugar fútbol, también en el deporte de la canasta su único club sería el León de Huánuco e igualmente sería hincha de su primo Manuel Cornejo Huapalla.
Recuerda haber jugado en todas las categorías de los equipos de básquet del colegio y del León, y mantiene en su memoria como a uno de los mejores aquel que a fines de los años cincuentas conformaban con  el Profesor Eugenio Pastrana, Ethel Espinoza, Acucho Figueroa y Rafael “Palito” Fernández. Considera que el Profesor Pastrana enseñó mucho en básquetbol,  quizás más que en fútbol.
Sus recuerdos se hacen presentes expresándonos que “entre los años 50 y 60 Acucho Figueroa era un deportista completo, en básquetbol también un jugador completo, “Chapana” Robles un buen canastero y Mirko Cuculiza fue el mejor por su talla y el básquetbol es un deporte para gente de talla”.
En Lima jugó por los clubes Centro Iqueño y García Naranjo de la primera División.
La natación
Ya nos había dicho que la natación era su deporte preferido, además de practicarlo le dedicó un gran interés docente.
Empieza recordando que se clasificó campeón nacional interuniversitario en 1962 en las Olimpiadas de Arequipa, integrando la posta 4x 100 del Instituto Nacional de Educación Física.
“Es un deporte que se puede practicar de acuerdo a la edad durante toda la vida” y así la continua practicando con igual constancia cuando viene avanzando en la década de los sesenta años de edad.
Practicó este deporte desde sus años infantiles, en la piscina de don Samuel Figueroa, siguiendo a los hermanos Mansilla que eran en esos instantes los más representativos de la natación en Huánuco, luego con los hermanos Montoya.
Cuando regresó a Huánuco en el ejercicio de su profesión trabajó intensamente en natación en las escuelas primarias, en las aulas leonciopradinas el año 1967 armó un equipo importante con los hermanos Vela, el “Canelo” Malpartida, a quien considera el mejor estilista de la natación huanuqueña, Oswaldo Campos y Jumpa.
Hablando del deporte huanuqueño
Conversando de nuestro fútbol manifiesta que “en Huánuco siempre hubo buen toque de pelota…”, recuerda a excelente jugadores como el flaco Alfredo Robles, el “Cura” Jesús Espinoza, “Garapuy” Lazarte, el “Loco” Pedro Obregón.  Lucho Sobero y el “Zurdo” Ordoñez, a quienes consideramos los mejores jugadores de la década del cincuenta
Nos ponemos a pensar como habiendo gente tan hábil, siendo tan buenos jugadores, podían ser goleados de manera abrumadora.
Asume una reflexión para decirnos que “el problema era dirección técnica, el equipo no sabía pararse en el campo, entonces venían las goleadas”.
Recuerda que el León que ganó el segundo puesto de la “Copa Perú” de 1972 vino solamente con 14 jugadores, pero traía una experiencia acumulada en los torneos anteriores, a pesar de que muchos ya se habían ido del club, el elenco fue completado con Moisés Fano del Santa Rosa y Marruque Baldeón del Arabecks, y los juveniles Víctor Dávila y Ortega.
También menciona como referentes de calidad en nuestro fútbol a jugadores como Walter Reiterer, Tene Boyánovich, Shipico Rivera, el “Gato” Chacón, Hugo Bolarte, Mañuco Espinoza, Pitín Sandoval.
Viene el recuerdo de Muñoz, que había jugado con él en el Libertad Lince de Lima, que trae consigo la evocación de los backs centrales huanuqueños, así aparece Nilo Figueroa del Municipal, que reforzaba al León en los torneos que organizaba el Club Universitario de Deportes en los meses de verano, destacando  su gran rapidez y ubicación; también elogia la capacidad de Spencer “Penshe” Belgrano, que fue uno de los primeros backs centrales en salir con pelota dominada, al igual que el flaco Robles.
Considera que los mejores deportistas huanuqueños fueron Juan Perrys y Guido Ronquillo; los tres hermanos Cuculiza: Mirko, Orlando y María Luisa y Javier Fano.
“Jorge Cabanillas fue en fútbol el más completo pero Fano hizo más por Huánuco que Cabanillas”.
En Huánuco “Dimas Garay fue el mejor arquero, estuve cerca de él, me enseñaba, tenía una gran seguridad de manos, era mi ídolo y buen compañero de equipo, el mejor arquero peruano Rafael Asca”.
“Mis satisfacciones…”
“Como profesor he sido reconocido y he recibido muchas muestras de agradecimiento y gratitud. He sido estimado por mis alumnos. En Tingo María he realizado muchos trabajos de rehabilitación física, allá ingreso a las casas sin tocar la puerta. En Tingo he hecho una labor que hubiera querido hacer en Huánuco. Quería demostrar que podía, que tenía valor como persona y profesional”.
“En Tingo María formé una academia, he hecho realidad la construcción de un campo de fútbol, un Estadio en la Universidad, un gimnasio”.
“Pero Huánuco es lo que más quiero aunque haya hecho más por Tingo María, ahí me dieron la oportunidad de trabajar en la Universidad”.
Ahora, después de muchos años Carlos Chávez Huapalla ha retornado a Huánuco, a la tierra que lo vio nacer y crecer como persona y profesional, le está entregando el bagaje de sus conocimientos y experiencias, sobre todo de sus inefables vivencias que construyen el espíritu de los jóvenes y deportistas.
Sin lugar a dudas Carlos Chávez Huapalla es la expresión de una vida al servicio al deporte y el más importante multideportista huanuqueño.








LUCHO SARA- CAMPEÓN NACIONAL DE BOCHAS



Huánuco ya era una presencia importante en los torneos nacionales de bochas, en los que participaba desde 1971, hasta que en breve tiempo, merced al esfuerzo  de sus dirigentes y el entusiasmo  de sus equipistas, nuestra ciudad fue sede del torneo nacional de 1974.
Entonces la hegemonía de las bochas en el país la tenían las Ligas de Lima, Callao y Balnearios.  
De esta manera se dieron cita  lo mejor de la bocha nacional, en individuales el Callao traía a Nicolás Sam, quince veces campeón nacional; Lima tenía la presencia de   Luis Santos Navarro, bautizado en  Argentina como el Pelé de las bochas, juntos  habían ocupado el segundo lugar en la modalidad de parejas en el torneo sudamericano. Entre los otros oponentes figuraban de la Liga de Balnearios Gilberto Torres,  campeón nacional del año anterior, y Alejandro  Santamaría, quien lucía en su palmarés haberse  clasificado campeón sudamericano juvenil.
Se programaron las competencias en las modalidades de individual y parejas.
Para la competencia de  individuales nuestro representante era Lucho Sara, quien había ingresado a la cofradía mingo hacía cuatro años, en el mundo de las bochas sus rivales lo miraban como falto de experiencia. Sin embargo llevaba consigo su firmeza, su confianza en sí mismo, la certeza de su mano al impulsar la bola hasta acercarla en actitud confidente con el mingo y la precisión en el bochazo que arranque los afanes rivales.
En el primer partido, jugado en la mañana del 29 de agosto en la cancha del Lawn Tenis,  Lucho hizo frente a Gilberto Torres, conocido de la afición futbolística nacional por haber alternado en Universitario de Deportes y la Selección Nacional con Lolo Fernández, esta vez  vestía de blanco y jugaba en una cancha de bochas. Lucho, demostrando que podía dar mucho más lo venció por dieciocho puntos a seis.
En la noche le tocó enfrentar en el Club Central a Nicolás Sam, quien en la mañana había ganado a Luis Santos Navarro. El visitante empezó imponiendo condiciones poniéndose en ventaja de doce a seis, sin embargo Lucho, demostrando un gran poder de recuperación, remontó ese marcador y logró imponerse por dieciocho a trece llenando de algarabía a la numerosa hinchada que se había dado cita. Demostró en este cotejo una gran capacidad para convertir en una importante victoria lo que parecía ser una inminente derrota.
Al día siguiente, el escenario retornó al Club Central. El rival era ahora Luis Santos Navarro. Nuevamente se dio lo del partido anterior, el visitante adelantó en puntaje llegando a ponerse doce a siete, pero pareciera que este marcador tenía un efecto   cabalístico para Lucho, pues a partir de este momento operó la  reacción que esperaban los aficionados y demostrando nuevamente poder de recuperación y una gran clase ganó  el partido por dieciocho a doce.
Y así fue consolidándose en cada encuentro, cada vez más firme y seguro, creciendo conforme avanzaba el campeonato, dejando en el camino a sus contendientes,  así   llegó a  la  noche del  30 de agosto, en la que  jugaría la final.  Era el momento de pensar en el título,  los que asistieron esa noche a la cancha de bochas del Club Central sentían que podrían salir gritando el título nacional  y Lucho también lo sintió así.
Tenía al frente  al Flaco Alejandro  Santamaría, quien lucía muy confiado. En la salida primero el visitante, que al término de la jugada consigue arrancar los puntos iniciales, así avanzó hasta ponerse diez a dos en el marcador. Silencio en las tribunas.
Según las bases de acuerdo al puntaje acumulado a Lucho le bastaría llegar a diez puntos, ahora como en los partidos anteriores  también tenía el marcador en contra. Fue el momento  en que empezó a remontar, sereno, la mirada fija, concentrado en el juego,  Tensión en la cancha y en las tribunas.
El partido transcurría parejo, los puntos se conseguían por precisión en las jugadas, por momentos los bochazos vibraban en los pechos de los aficionados cuando eran ejecutados por Lucho.  En la cancha las bochas corrían en busca del mingo que les dé puntos. Lucho se acercaba a los diez  y Santamaría  trataba de evitarlo y avanzar en busca de los dieciocho.
Así llegaron los diez puntos para Lucho, en ese momento los jueces le dijeron que tenía que llegar a los doce, el marcador estaba dieciséis a diez, los dos contendores a dos puntos del campeonato.
Era hora de poner toda la sapiencia en el juego, encontrar el más breve espacio para entrar en busca de los puntos que lo separaban del título y fue así, una falla de su adversario, una bola semi chanta que le permite a Lucho conseguir los dos puntos y el estallido de la tribuna con el grito de ¡Huánuco Campeón!
En esa jugada Lucho demostró toda su clase.
La partida siguió y empezó a darle brillo a su título remontando el marcador e imponiéndose por dieciocho a dieciséis.
Era el premio  a la perseverancia, al trabajo constante, a la confianza en sus facultades técnicas y físicas, a la clase con que afrontó cada uno de los compromisos llegando a la final con un gesto premonitorio de triunfador. Así fue aquella noche en que Huánuco se vistió de gloria.
Luego Lucho Sara se consagró campeón del bochazo en Trujillo en 1988, tres veces se clasificó campeón nacional en la modalidad de parejas en Arequipa, Chincha, Lima y Trujillo.
En tres oportunidades fue subcampeón del bochazo n Arequipa, Huánuco y Lima.
Conformando equipo  con sus hermanos fue dos veces subcampeón nacional en tercetos y Copa Perú.
Participó desde 1971 en más de treinta torneos nacionales, habiendo llegado en múltiples oportunidades hasta cuartos de final, siendo posible que tenga el record de asistencia a estos torneos.
Ha sido técnico del Centro Naval del Perú y participa en los torneos nacionales como integrante de la Liga de Bochas de Huánuco.
 Lucho Sara Ratto es una figura emblemática, orgullo de nuestra tierra como bochista, maestro y amigo.










EL RETORNO DE VICENTE PÉREZ - Con la costumbre de campeón


Y volviste como campeón, como siempre fuiste. Perteneces junto con Oswaldo Nieves a una de las últimas generaciones de ciclistas que competían en Huánuco durante la década del ochenta. Surgiste a primer plano luciendo condiciones especiales para la práctica de este difícil deporte, llamado el deporte de los ricos practicado por los pobres. Y es que es una verdad, lo trajeron al Perú los italianos ricos, pero generalmente los pedaleros nacionales siempre han sido de modesta condición económica.
Esta disciplina no cobra entrada, la implementación es cara, exige un esfuerzo y sacrificio especial, riesgos en la ruta donde casi siempre se corre a tráfico abierto, solamente pide aplausos en la llegada.
Retornaste Vicente, pero esta vez triunfando en un evento nacional, como siempre lo habías querido. Lo lograste por siempre has sido bueno. Desde “Ecos del Deporte” seguimos tu trayectoria, mejor testigo el Cholo Walter que decía “no hay Pérez malo”. Tus duelos con Nieves, hasta ahora nos acordamos.
Tú viniste a suceder a aquella otra brillante generación campeona. Ahí se iban los hermanos Cajas, Avelino que sucedía a Pablo, en la que también estaban Ilacho de la Cruz, Walter Cisneros, Pablo Vergara, el huacarino Luis Tiburcio, mientras Miguel Piñán porfiaba por no irse.
¿Te acuerdas que Pablo Cajas ganó la Huánuco-Tingo María-Aucayacu-Huánuco a los corredores de Lima y de la selección peruana?
En realidad da ganas de continuar retrospectivamente e hilvanar la historia hasta donde alcance la memoria, pero ahora quiero dedicarte esta nota, conversar contigo, evocando cuando fuiste relevado por una nueva hornada en la que destacó Jimmy Torres Meza, Yuri Cisneros y una nueva promoción de cultores del deporte del pedal.
Ahora, nuevamente primero tú en la meta, tu sueño  cumplido desde siempre en tus arribos, te veo con expresividad levantar la diestra. Pero esta vez haciéndolo a nombre de Huánuco, ganando las dos pruebas organizadas por la Liga Distrital de Lima, con la participación, además, de Cusco y Arequipa. Te diste el gusto de vencerlos en Cieneguilla y en el tramo Habich-Chosica con 31 kilómetros de recorrido.
Una vez más has dado muestra de tu valía, porque en otra hora por siempre fuiste primero, continúas bregando ahora en la categoría de masters. Eres un verdadero ejemplo, siempre con tu sonrisa y mirada de chico bueno.
¡Muy bien Vicente!, un abrazo, como muchas veces en tus llegadas triunfales.
  

EL VOLEIBOL DE HUÁNUCO Y LAS MATADORAS


                                        
En todo deporte hay un instante culminante que causa la explosión de la emoción contenida por el espectador, donde este vuelca todo su entusiasmo y traduce su identidad con una divisa.
En el voleibol las tensiones van subiendo mientras la bola está en el aire viajando de un campo a otro con la angustia de caer y todas las tácticas están destinadas a hacer que la bola caiga en el campo contrario, porque esa suma de caídas son las que van a dar puntaje al equipo y consecuentemente la victoria.
Por eso cada caída de la bola es festejada por unos y lamentada por otros, pero hay algo común que es la admiración de la que gozan las matadoras, que es el caso de Huánuco donde muy pocas veces hemos tenido la presencia del voleibol masculino.
Y es que ellas son la imagen victoriosa del equipo, son las que generalmente culminan las jugadas de ataque con un mate contundente o bien colocado, que no puede ser detenido por la defensa contraria o porque ésta ha sido descolocada.
Ellas culminan el esfuerzo de sus compañeras en defensa y armado, de las que evitan el punto adversario y de quienes preparan la bola para que la matadora ejecute la sentencia.
Así en todas las época del voleibol del valle del pillco han habido matadoras, desde cuando se  dieron  las primeras contiendas, en el equipo crema del “Ollanta” figuraban Esther Villar que lucía buena talla y Nilda Tapia dueña de una gran contundencia, mientras que en el “Diana” mostraba gran efectividad en el mate por su talla y fuerza Enma Sara.
Luego vendrían otros equipos de los que no hemos podido encontrar información hasta llegar a los años treinta, época en la que el “Juan Bielovucic” y Cultural Tarapacá llevaron también sus rivalidades al voleibol, en el sexteto bielista destacaban como matadoras Isabel Figueroa y Julia Cañoli, mientras que en las tarapaqueñas la más destacada era Adelina Barrueta.
Al promediar  los  años cuarenta verían en el escenario a matadoras destacadas en el equipo del River, estaban ahí Ana Orihuela Chamorro y Rosa Carranza Vidal, luego años después en el cincuenta vendría una nueva generación en el Club Lawn Tenis, se trataba de las hermanas Cuculiza Torre,   María Luisa, Lily y Luisa María, que además practicaron basquetbol, ellas posteriormente se incorporarían   al Circolo Sportvo Italiano.  
Muy cerca  tendríamos la presencia destacada de dos excelentes matadoras, también basquetbolistas, Elena Pérez en el León de Huánuco y Bertha Fano en el Tarapacá y Santa Rosa.
Los inicios del sesenta verían a  una matadora destacada  en las filas del Corsarios, se trataba de Zeny López Figueroa,  en el Amarilis figuraba Aguith Rozales  y René Tello,  y en el equipo de las Cruzadas Gladis Jara.
Pasarían algunos años todavía para que se viera resurgir el voleibol huanuqueño y con ello la aparición de nuevas figuras, el Campeonato Nacional Interbarrios de Voleibol de 1966 fue determinante para el inicio de una nueva etapa en el deporte de  la net.
Así en el Círculo San Pedro, que representó a Huánuco en este torneo,  vimos la presencia de una de las matadoras más importantes de nuestro voleibol  María Elena Cabanillas,  dueña de una extraordinaria agilidad y contundencia, unida a grandes reflejos físicos y mentales. Integrando este mismo equipo, pero como suplente, figuraba Vivian Meza quién luego fue incorporada a la Selección Nacional, tenía  un imponente físico,  mataba con las dos manos, tenía  doble perfil para el mate,  sin lugar a dudas una jugadora excepcional, pero que parece que no sintió el voleibol.
Mientras Rosario Olivo Cañoli hacía sus aprestos en el Social Celendín y Carmen Marín Horna era la mascota del seleccionado, ellas años después en los setenta  serían las más destacadas matadoras de nuestro voleibol. Charo en las filas de Celendín, “Juan Bielovucic” y Sherekhan,  Carmen Marín en el Sherekhan. Fueron dos jugadoras de gran calidad, excelente  contextura atlética, con gran fuerza y agilidad, libraban emotivos duelos cuando se enfrentaban y eran contundentes cuando se juntaban.  
Luego de Gina Benedetti, la última matadora que llegué a ver en Huánuco fue a Ena Espinoza Cañoli  en las filas de Sherekahn, lucía contundencia junto a la net, fuerza en el mate y colocación del balón, aparte de ser dueña de un buen bloqueo, pero sobre todo mucho temperamento. Ella lideró el equipo de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán que obtuvo el título ínter universitario y la clasificación para representar al Perú.
La matadora en el voleibol es como el hombre gol en el equipo de fútbol, generalmente  el equipo es identificado por la matadora, de la misma manera como se identifica las selecciones nacionales como el equipo de Lucha Fuentes o el equipo de Cecilia Tait, aludiendo a la matadora que jugaba en determinada época.

LUIS PÍTIN SANDOVAL Y EL FÚTBOL DE HUÁNUCO



“Pitín” Sandoval fue un aporte importante de las canteras huanuqueñas a la conformación del equipo del “León de Huánuco” en el torneo profesional. Es uno de los jugadores estelares de nuestro terruño, tanto por sus atributos como por su trayectoria, además de que vivencializó intensamente el cambio que operó nuestra realidad futbolística local con el ascenso del equipo crema, por eso quisimos hablar con él y lo hicimos en el “Campo del Cura”, en el distrito limeño de La Victoria.
 Sus inicios en las canchitas de barrio
Inicia refiréndonos que empezó a practicar el fútbol desde los ocho años de edad en el entonces Parque “Rosevelt”, cuando vivía a una cuadra de este lugar.
Después sus inquietudes futbolísticas y sus amigos de infancia, lo llevaron a la canchita de tierra ubicada entonces en el hoy Parque de “San Sebastián”, ahí fue creciendo junto con “Marruque” Baldeón,  Glorio Gonzales, José Torres, Jara, Ramos.
Con ellos participaron en el Campeonato Interbarrios organizado por “Antorcha Deportiva”  entonces en Radio “Ondas del Huallaga”, representando al barrio de “San Sebastián”, el equipo era prácticamente el juvenil del “Atlético Arabecks”, estaban naciendo “Los Palomillas de San Sebastián”.
De ahí daría el salto al fútbol oficial militando en el Sport Boys de la tercera división, luego pasaría al Arabekcs, donde jugó un año; integrándose al Santa en 1966, habiendo permanecido en esta institución durante dos años, al igual que en el “Juan Bielovucic”, llegando a jugar en el fútbol rentado en 1972, defendiendo la divisa del “León de Huánuco” durante cuatro años.
Como se puede apreciar jugó por los tres principales equipos de las décadas del sesenta y setenta, en un momento especial para el balompié huanuqueño.
Aquí tenemos el resumen de su trayectoria, pero queremos internarnos en cada uno de los momentos que le tocó vivir a “Pitín”, entonces empezamos con él un diálogo en el que se juntan las evocaciones y las experiencias, brotando las expresiones con fluida sinceridad.
Su debut en el Santa Rosa y el “Viejo Chileno”
“Los años sesenta fueron los de mayor efervescencia futbolística en Huánuco, era la época del partido clásico entre el Santa y el León... recordarás que había una reglamentación que permitía que alternaran en el equipo de primera dos jugadores que participaban en el campeonato de reservas. Don Víctor Fernández nos seleccionaba a mí y al finado Juan Cabrera para jugar en el primer equipo. Se jugaba un partido con el León disputando la punta, don Víctor confió en mí, jugué ese partido y abrí el marcador a poco de iniciado. Creo que primó la visión de don Víctor y le respondí, era mi primer partido en primera. Estaba con grandes compañeros como “Piqui” Malpartida, puntero derecho; Antar Espinoza, Mañuco Espinoza, el “Cholo” Fano, nos complementábamos bien, el fútbol se hacía fácil”.
El recuerdo del Santa va unido al de Víctor Fernández Mazuelos. El popular “Viejo Chileno”, “... era una persona bastante capacitada, tenía una clara visión del fútbol y no sólo la brindaba para el Santa Rosa, sino también para gente extraña al club, para todos en general. Ha sido una persona que ha colaborado en todo sentido a favor del fútbol huanuqueño, era un hombre desprendido, sin egoísmos; no le importaba la camiseta, lo que le importaba era el buen comportamiento del jugador, la disciplina que nos inculcaba junto con sus conocimientos técnicos, no escondía secretos a nadie y sabía tanto”.
“Hasta ahora sentimos su desaparición, sobre todo quienes compartimos con él. Creo que todos los que hemos jugado fútbol en Huánuco comparten lo que estoy diciendo”
El fútbol por dentro
“Mi época de amateur fue la más importante. Se juega el fútbol nato, sin egoísmos, sin ninguna clase de presión, tan sólo por la identificación con la camiseta que te pones. En el club que te acoge no existen envidias, ni odios ni celos. Todo es familiaridad, todo es camaradería. A mí me chocó mucho mi primera experiencia en el fútbol profesional, hay muchos sinsabores atrás de las satisfacciones”.
Viene a nosotros la pregunta y se la formulamos  -  ¿ Es  mítico el fútbol  profesional, se ve de fuera como una grandiosidad, lleno de oropel, de luces, es otro por dentro?‘
“Así es. Uno no sabe los entretelones, la gente va, aplaude cada domingo, pero hay unas cosas entre bambalinas que no salen a luz. El fútbol profesional es otra cosa, a veces el jugador que está en la banca está apretando los dedos,  haciendo fuerzas mentales para que te lesiones, te salga mal una jugada y entre él. Es una lucha interna en el mismo club”.
“Los dirigentes con criterio empresarial o desconocimiento contratan figuras nacionales terminadas, que nada enseñan y soy hidalgo al reconocerlo, cuando estuve en el León las cosas que pasaron.  No hay que ponernos una venda en los ojos cuando hablamos de fútbol profesional. Siempre he aclarado a los dirigentes y muchos de ellos me han tenido como un elemento disociador, problemático, lo que sucede que veo el fútbol y la institución desde otra óptica”.
 Su mejor momento
“En Huánuco el mejor fútbol lo hice cuando estaba en el Arabecks, con Jaime Torres, “Marruque” Baldeón, Glorio Gonzales; en el Bielo también con Jaime y Baldeón y “Shanti” Madrid, una constelación de estrellas del fútbol local. En el Santa Rosa era casi un infante y jugaba al lado de maestros como Manuel Espinoza, tuve también la suerte de jugar con Walter Pérez en su época de delantero”.
“Recuerdo que al León siempre le ha sido difícil ganarle al Santa, algo más creo que más partidos le ganó el Santa. Para jugar con el León nos preparábamos bien, todos se cuidaban, pero a veces faltaba responsabilidad para afrontar otros compromisos donde perdíamos paso”.
 La época de oro de nuestro fútbol
“Fue una época de oro de nuestro fútbol, salieron figuras a nivel departamental, regional. Yo a veces me pregunto como el León en tantos años en la profesional no ha formado ninguna figura, sin embargo en Huánuco hay juventud con extraordinarias condiciones, necesitan oportunidad pero no se la dan... “.
Recuerdo haber visto en esta época a grandes jugadores en el fútbol huanuqueño, muchos de ellos pudieron haber estado en la profesional, además de que eran  claramente superiores a muchas figuras del actual  fútbol nacional, entramos a hablar de eso y me dice:
“Lo que ha pasado siempre en Huánuco te lo voy a decir, en esa oportunidad ha habido grandes jugadores .por ejemplo José Luis Cabanillas,  un gran jugador, toque fino, pulmón, con gran panorama; sucede que los medios de comunicación capitalinos, totalmente centralizados no se ocupan de lo que sucede en el fútbol de provincias. En Huánuco hacíamos grandes jornadas futbolísticas, goles para ponerle marco de oro y sin embargo ahí se quedaban. Acá en Lima no, un jugador hace un sombrero y todo el mes hablan los periódicos, eso es lo que sucede, y la argolla capitalina, ni  hablar”
Su mejor gol
“Hay tantos buenos goles que hecho, pero hay algunos que se quedan en uno y lo dejan sorprendido a uno mismo. En el partido León-Melgar, en el arco arequipeño estaba Jafelli, era aniversario de Huánuco; entró Ríos, apiló rivales y me sacó un centro rasante que empalmé, llegó al fondo pego en el tubo y salió, Jafelli solo la miró. La gente gritaba el gol de pie, me puse a llorar de emoción”.
 Los rivales difíciles
“Te voy a contar una anécdota. “Chimango” Mazzo me persiguió hasta el camarín. Vino a jugar por el “José Gálvez” con una constelación como Sartor, Cueto, Mastoro “Mitrón” Cáceres, Techera. Durante el partido no pudo marcarme, me insultaba, me decía que le estaba quitando el pan de sus hijos y en el entretiempo me correteó hasta los vestuarios  para pegarme... menos mal que fue en Huánuco...”
 Su línea de fútbol
“Siempre me ha gustado hacer un fútbol práctico, moderno, no entraba al detalle... Creo que la capacidad individual, la habilidad debe estar al servicio del equipo y no del lucimiento personal”.
El destino del fútbol peruano
“Está en proceso de crisis, ha sufrido duros golpes últimamente, no define una escuela. Hay material, pero es necesario trabajarlo. Deben asumir los cargos verdaderos dirigentes deportivos, con vocación de servicio, no improvisados, que buscan utilizar el deporte para sus móviles personales”.
“Hago un llamado a la juventud para que se dedique al cultivo del deporte, eso los aleja de la tentación de los  vicios y la drogas, y les permite una vida sana y útil...”.















LA MÚSICA Y EL DEPORTE




El Centro Musical “Néstor Chocobar”

Este nombre está ligado a los inicios del cantar criollo peruano., identificado como intérprete del vals “El guardián”. Había fallecido, joven aún, cuando los muchachos del Santa motivados por el “Chino” Duchos, no sólo hábil con el balón sino eximio guitarrista, decidieron formar junto con la familia Chocos, músicos por excelencia, el Centro Musical “Néstor Chocobar”, también se integró Mecho Chamorro.

La enjundia criolla empezó a reunirse en el local del Santa y la expresión del vals cobraba presencia.

Ahí es donde Ducós, parodiando un tradicional vals de antaño, efectúa un arreglo que constituía la característica del Centro Musical

Viva el Santa Rosa
Vivan sus muchachos
Que viva el campeón
Una eternidad
  
Esa obra, ese Santa Rosa que fundara don Polo Salazar, llegó al Estadio Nacional en 1976 a la final de la “Copa Perú”, bajo la conducción institucional y deportiva de Jorge Espinoza Egoávil, cantando el huayno:

Solo te forma los huanuqueños
muy aguerridos,
eres orgullo de nuestra tierra
bella y florida.

Fue un arreglo realizado por los maestros David Machuca Chocano y Gumersindo Atencia Ramírez. 

 Nosotros nos integramos a aquellas horas de júbilo sincero, cuando se siente  una expresión plena de identidad huanuqueñista, con  el bordón del banyo de Víctor Gonzales Carazas el “Plebeyo” cuando nos entona aquel vals de su creación: 

Que viva, que viva Juan Perrys
Juan Perrys fue un gran campeón,
con su copiloto Factor López
de Lima Paracas Lima
entre los ases supo triunfar.


 En el Cultural Tarapacá el Chino  Ernesto Bernal hacia gala de repentismo y en cada jornada de festejo, posterior a los partidos de la verdinegra, improvisaba coplas para sus ´ídolos, así escuchamos canciones dedicadas al Zorro Bedoya,  Filli Rivera, Ramón Malpartida , al Gato Ethel Barrieta. 

Por su parte el Chino Manzano era director de la barra brava del Municipal, su canto de batalla era una parodia de la marcha de las Ampéricas:

Equipos de amistad es el Municipal
de todos los muchachos de San Pedroi
y no hay equipo igual a mi Municipal
por eso siempre digo Echa Muni
y echa y echa y echa
}y echa y echa Muni

También el Chino Manzano ha compuesto huaynos y un tango al Municipal, en donde los sampedrinos aparecen con aires porteños.

´Por su parte a los huallayquinos se escucha cantar un vals:

El Tabaco y el Prado son los dos equipos
de fútbol bravío pujante y viril
con el Cholo Walter el más grande arquero
flamean la divisa del barrio campeón.

Como los tiempos han cambiado ahora se escucha cantar los dos últimos versos de esta manera:

Con el Cholo Walter y el Gringo Rocha
flamean la divisa del barrio campeón.

A veces también aparece el Negro Meguido.

No cabe duda que Ernesto Rochabrún y Meguido Rozales son los dos últimos ídolos del huallaquuino Sportimng Tabaco.