domingo, 5 de abril de 2015

ENTRE LOS ASES SUPO TRIUNFAR - Juan Perrys ganador de la Lima-Paracas-Lima



1952, agosto, mes de aniversario de nuestra tierra, estaba  programada la carrera Lima-Paracas-Lima, denominada “Prueba de Alta Velocidad Generalísimo José de San Martín”.
Venía de rugir en el “Premio Presidente de la República” el 1 de mayo, en la ruta Lima-Chiclayo-Lima, en la que entró segundo en dura lucha con Arnaldo Alvarado.
Esta iba a ser su quinta competencia. Decidió su participación y veinte días antes empezó la preparación de su carro, en la factoría A y M Miloslavic, que estaba ubicada en la cuadra diez del jirón Veintiocho de Julio. Ahí junto con Factor López empezaron a hacer sus trabajos de acondicionamiento al Ford modelo 1939 de siempre, carro que tenía estabilidad adaptada de modelo 1948. Pusieron en juego todos sus conocimientos y experiencias de mecánicos, además del bagaje de rutero que lucía Juan Perrys con orgullo.
El 8 de agosto se apersonó a las oficinas del Automóvil Club Peruano, constituyéndose en el primer inscrito en la prueba, al salir responde una interrogación periodística: “Si he de correr para que esperar el último momento...”.
Al cierre de las inscripciones había treinta y uno coches registrados, diecisiete en fuerza libre y catorce en standard, En la primera además de Juan Perrys figuraban “Chachi” Dibós, Arnaldo Alvarado, Lizardo de las Casas, Román Balta, Henry Bradley Bartett, “Chachi” Dibós declara antes de la competencia “... va a ser una prueba de gran velocidad, el que corre a menos de 130 por hora no gana”.
El 20 de agosto en la línea de partida para cubrir la primera etapa de 267 Kms. hasta Paracas, pasando por los puntos de Chorrillos, Pucusana, Chilca, Mala, Cañete, Chincha, Pisco hasta llegar a la histórica bahía.
Huánuco estaba pendiente de la participación de su bravo representante, siguiendo las incidencias a través de Radio “Colonial”, en la voz de Humberto Martínez Morosini, que acababa de ser incorporado al plantel que dirigía Juan Sedó, del que formaban parte también Eduardo Mecklenburg y Eduardo San Román.
La pugna por el primer lugar se dio desde la salida, a los 5 Kms. Perrys pasó a Arnaldo, en el Km. 40 a Dibós, en el Km. 90 Arnaldo recuperó la punta, fue entonces cuando emergió la lucha denodada del huanuqueño por recuperarla y arribó a Paracas librando un duelo rueda a rueda con Alvarado y Bradley.
El ganador de la primera etapa fue Alvarado con 2 horas 4’ 12”, segundo Henry Bradley con 2 horas 05’ 8”, tercero Juan Perrys con 2 horas  5’ 52” y cuarto Eduardo “Chachi” Dibós con 2 horas 13’ 4”. Perrys estaba a 1’ 42” del puntero.
De retorno la lucha continuó, Entre Cañete y Chincha, en un lugar denominado Burro Salado el carro de Perrys saltó más de cinco metros saliendo de la pista, recuperado del trance siguió en carrera forzando en dura lucha a Alvarado, que fundió motor en Mala.
En Chilca un señor Gonzales le facilitó tres galones de gasolina, con lo que pudo llegar a Lurín y abastecerse para continuar en competencia, en la que por momentos llegó a pisar a “ciento ochenta kilómetros a la hora”.
Ya en la línea de llegada se esperaban a los primeros coches, por la narración del último paso se sabía que Perrys venía adelante, en Huánuco se empezaba a vivir una emoción indescriptible, desde el treinta y seis no sabíamos de una victoria de significación nacional y la nueva generación no había vivido ninguna.
Cuando al promediar el mediodía le bajaron a Perrys la bandera a cuadros, empezó un desborde de alegría popular en nuestra ciudad. Huánuco ocupaba el primer lugar, que venía luchando el “Cholo” con pasión y tenacidad, seguro de su calidad deseaba brindarle una victoria a su tierra.
Perrys registró en la segunda etapa 2 horas 9’ 28”, el segundo Juno Mannarelli 2 horas 12’ 38”; con lo que acumularon en la general Perrys  4 horas 15’, Mannarelli 4 horas 48”, Otto Zoeger 4 horas 34’.
Mientras nuestra ciudad vibraba de alegría en el diario “La Crónica” del día siguiente, aparecía el siguiente comentario:
“Juan Perrys ha sabido al fin de la satisfacción de sentirse vencedor. Fue el primero. Satisface el triunfo de este muchacho. Satisface porque es de los que arriesgan, es de los que corren buscando el triunfo, con el pie pegado a la tabla. Si no se ha producido más alto promedio, es sencillamente porque su máquina no da para más. Pero si a su reclamo la velocidad hubiera aumentado Juan Perrys el “León de Huánuco”, seguramente hubiera producido algo mejor que aquél 125 Kms por hora. Ha corrido ayer a lo que daba la máquina y con inteligencia”.
Orgulloso de su tierra, cuyo nombre lució en su carro desde la primera participación, declaraba a la prensa limeña: “Soy de Huánuco, tengo 35 años. Con esta son cinco carreras que he hecho. Intervine en 1946 en el circuito de Atocongo y cogí el quinto puesto. Luego repetí la prueba de las 500 millas en el mismo escenario y volví a salir quinto. Más tarde en mi primera ruta Aguas Verdes-Lima llegué sexto, pero de Chiclayo-Lima llegué segundo. Ahora avancé he sido el primero”.
Aquí el “León de Huánuco” empezó a entrar en la leyenda. Ya estaba en el corazón de sus amigos y compañeros de la difícil ruta Lima-Huánuco-Pucallpa. Su participación en las pruebas nacionales de automovilismo era la expresión emotiva de la presencia de nuestro pueblo, que conforme transcurrían iban teniendo mayor significación por la calidad que demostraba. Hasta que llegó ese día en que fue primero y ese día todos fueron primeros.
A su retorno una caravana de carros, el pueblo en camiones fue a darle la bienvenida hasta San Rafael donde lo esperaron y desde ahí, de vehículo en vehículo hasta llegar a Huánuco, donde él y su copiloto Factor López fueron ingresados en hombros del pueblo desde el puente de Tingo hasta la Plaza de Armas.
Hubo recepción oficial, las autoridades se pusieron en primera línea. En la noche castillo de fuegos artificiales, derroche general, Huánuco vivía una de sus más grandes alegrías, que la había dado el valor y capacidad de alguien que llevaba como emblema el demostrar la calidad del hombre de esta tierra.
Después de ésta seguirían muchas competencias más, en todas ellas demostró su calidad reconocida internacionalmente, que lo llevó a estar considerado como uno de los mejores volantes peruanos de todos los tiempos, perteneciente a la época legendaria.
 El triunfo de esa oportunidad, produjo una eclosión popular que los que la vivieron no deben haberla olvidado nunca, porque así me lo relataron, como me lo relató también el “Cholo” Juan.
Nosotros nos integramos a aquellas horas de júbilo sincero, con una expresión plena de identidad huanuqueñista, sintiendo el bordón del banyo de Víctor Gonzales Carazas el “Plebeyo” y entonando los versos del valse:
Que viva, que viva Juan Perrys
Juan Perrys fue un gran campeón,
con su copiloto Factor López
de Lima Paracas Lima
entre los ases supo triunfar.



EL MAESTRO ALEJANDRO VILLANUEVA

EL MAESTRO ALEJANDRO VILLANUEVA



El sol se despuntaba
y alumbraba el nuevo día
y en el pueblo se advertía
un barullo matinal.

Lima despertaba, el sol limeño aparecía dentro la bruma del invierno que empezaba a asomar. En la sombra el frío llegaba a los huesos y en la calle o en el patio el sol quemaba la piel.

Mientras en el nosocomio
una vida se extinguía
tras de una lenta agonía
partía a la eternidad.

En ese despertar limeño del 13 de abril de 1944, una vida entraba en su recorrido final. Era una figura espigada y morena, con rostro de hombre bueno y ojos tristes, que tenìa los pulmones rendidos por las noches de bohemia, de guitarra y de cajón, sin haber repuesto las  energías gastadas en las horas de fútbol maravilloso, vestido de gala en tardes deslumbrantes.

Figuras de otros tiempos
guardan hoy en mi memoria
cual un eco de la historia,
un mensaje del ayer.

Aquel negro criollo
que dio glorias al deporte nacional
un astro entre los astros
figura continental.

Y la evocación vuela junto a aquel futbolista prodigioso, cuya largo y espigado físico le mereció el apelativo de “Manguera”. Aquel negro de jugar endiablado , del dribling imposible. De aquel que escribía poemas con el balón, dueño de la gambeta elegante y del pase exacto. Vencedor de la gravedad en sus espectaculares caracoles, que culminaban con la pelota en las redes adversarias. Y ese negro genial amó al balón y a la guitarra, a cuyo compás se deshacía en el ágil ritmo del valse criollo o el zapateo de una picarona marinera, junto a sus tíos Elìas y Augusto Ascues, con Braulio Sancho Dávila, autor de “Idolo”.

Fue figura continental que pasreó triunfante en América y en Europa, allá en el despojo de Berlín de 1936, la vez que Hitler impidió el triunfo de los negros. Allí el maestro Villanueva lució su calidad, contra Finlandia anotó dos goles, los otros los conquistó Lolo Fernández en hermosa complicidad con el moreno victoriano.

Con Austria la cosa fue más difícil. Perdíamos dos a cero, empatamos dos a dos, Villanueva hizo el gol de empate en magistral jugada. En el suplementario Villanueva volvió a anotar y Lolo en acuerdo con el maestro anota el cuarto. Había exhibido la majestad deslumbrante de su fútbol.

La figura de Villanueva siguió agrandándose y seguiría recorriendo los campos del mundo con el Combinado del Pacífico: “U”, Alianza Lima y Colo Colo de Chile.

Símbolo del Alianza Lima, del fútbol pícaro y elegante, de la danza maravillosa que tiene el ritmo de la guitarra y del cajón, la sublime belleza de la poesía, que es pintura indeleble en el armónica contorsión de la gambeta.

Por eso cuando se entera de su muerte, ese extraordinario bardo criollo Pablo Casas Padilla le va a cantar:

Fue un maestro sin igual
que nos hizo delirar
lo grande de su estirpe
y de su escuela.

Y el pueblo despidió a Villanueva como le correspondía, como a ídolo. Al ciudadano del mundo que amó el fútbol, con el que hicieron un pacto de elegancia y alegría, que llevaba en su sangre la enjundia de la jarana criolla, pero sobre todo que tenía devoción por la amistad; en las reuniones a las que llegaba era el más importante, no sólo por su fútbol sino por su grandiosa humanidad, vestida con ropaje de alegría y de bondad, nos refiere César Lévano.

América conoció su nombradía
Europa también lo supo apreciar.
Y al despedirse de ti
la afición con emoción
felices los que ayer batieron palmas,
que siempre vivirás en el recuerdo
Alejandro Villanueva
que dio lauros al Perú.












GOLEAMOS AL TABACO A RITMO DE HUAYNO - Gran actuación de Rubén Sampacho Caldas y Llampita Julio Jump



Corría el mes de agosto del año cuarenta y cuatro. Estaban aún latentes los resquemores de la eliminación del Campeonato Nacional, cuando se presentó en nuestra ciudad el equipo capitalino del Sporting Tabaco, que no es otro que el actual Sporting Cristal.
En el primer partido se enfrentó al club “Juan Bielovucic”, que acababa de clasificarse campeón del torneo relámpago, jugado entre los equipos locales, imponiéndose fácilmente.
En el segundo match cotejó con el equipo del “Juan José Crespo y Castillo”, quién ofreció resistencia durante los treinta minutos del primer tiempo, pero luego fue superado por la oncena rimense, que lo derrotó por dos goles a cero.
El último partido, el de despedida, estaba programado con la Selección de Huánuco. Los que consideraban que la participación en la etapa eliminatoria del campeonato nacional había sido buena, veían con optimismo y espíritu deportivo el encuentro; mientras que los detractores esperaban la goleada, tanto que recibieron a los equipistas con pifias e insultos.
La respuesta vendría en la cancha. Fue ahí donde salió a relucir la calidad de los equipistas huanuqueños, para imponerse a un equipo en la lógica superior y con antecedentes nada favorables los de casa.
El cronista que firmaba con el seudónimo de “Penal”*, hace un interesante análisis individual de la actuación de cada uno de los jugadores.
Iniciando por el arquero nos habla de Todaro. Este fue un argentino que llegó a Huánuco y estuvo unos meses en nuestra tierra. Me contaba “Coqui” Villar, con quién jugó en el Bielovucic, que detenía disparos violentos con una sola mano, rechazaba los remates con golpes de  antebrazo hasta fuera del área, es decir era un fuera de serie.
Volviendo al partido diremos que la crónica entre otras cosas dice de él que “... se le vio actuar, con una seguridad de manos que rayó en lo increíble”.
Luego se refiere a la defensa, al “Pañaco” Rodríguez, a quién calificó como un verdadero maestro “haciendo recordar a ese famoso jugador Saldarriaga” (integrante de los seleccionados nacionales). Don Hipólito Salazar nos dio la versión de que David “Pañaco” Rodríguez cuando  empezó a jugar en Huánuco, ya había jugado en el Centro Iqueño en Lima, para él no era cosa nueva enfrentarse a los elencos de ese nivel.
De Jorge Villar, que fue compañero de línea, expresa que estuvo muy seguro, valiente y efectivo.
Comentando sobre el mediocampo nos refiere el duelo entre Víctor Fernández Mazuelos, el popular “Chileno” a quién lo identificaba por su apellido materno, con el tabacalero Cancino, habiendo “demostrado el local una mejor colocación, que le valió muchos aplausos del público, este jugador es el mejor centro medio del momento, muy activo y eficaz en el pase”. De Tucho Montes dice que “a pesar de estar subido de peso fue un excelente complemento”.
En la delantera comenta la actuación de Sixto Martínez, Federico Meza, pero por sobre todo escribe con deslumbramiento la jornada de Rubén “Sampacho” Caldas y Julio Jump, de quienes nos dice “hacer un elogio por separado sería obrar con injusticia, ambos son maravillosos, eficaces de una astucia a toda prueba, si ganó la selección, fue gran parte del triunfo debido a estos cracks”. Continúa aludiendo la forma como marcaron a Amacho Dávila, recurriendo al juego vedado para evitar que llegara a la línea de fondo o vulnerara su arco. También hace referencia al “Zorro” Juan Bedoya y a Teófilo Chussing.
El público ingresó al terreno de juego, alzó en hombros a sus ídolos. El fútbol había vuelto a ser fiesta. “Sampacho” Caldas y Julio Jump hicieron zapatear huayno a los limeños. Otra vez la afición veleidosa caminaba por las calles ufana comentando la victoria sobre el Sporting Tabaco. El próximo domingo de nuevo a las tribunas y el balón seguiría rodando con alegría en tierra huanuqueña...
Pero ¿ por cuánto ganó la selección?. No podría decirles, la crónica no lo dice. Lo cierto fue que nuestra selección ganó al Tabaco.

* Diario “El Progreso” del 8 de agosto de 1944. Pág. 3.









EL LEÓN DE HUÁNUCO RUGIÓ EL PRIMERO DE MAYO - Juan Perrys 2do. en el Premio Presidente de la República



En 1950 volvió después de ocho años el Premio “Presidente de la República”. Esta prueba había sido suspendida en 1942, después de su tercera versión.
Esta vez  comprendía el recorrido Lima-Chiclayo-Lima; el “León de Huánuco”, con su carro rojo con techo amarillo, estaba en la línea de partida con el Nº 9.
Se dio la largada para cubrir los 754 Kms. Que comprendía el recorrido hasta la capital de la chicha y el tondero. Allá se esperaba recibir la primera etapa. Recorrido sobre la Panamericana Norte, entre vientos de mar y arenales interminables, hasta llegar a la campiña norteña, donde el afecto transpira con el hombre.
Así se cumplió la primera parte, el primero en llegar hasta la capital lambayecana fue Arnaldo Alvarado con 5 horas 39’, segundo ingresó Cilloniz con 5 horas 49’, tercero Lorgio Cáceda “El Zorro de Paiján” con 5 horas 52’, en cuarto lugar Juan Perrys con 5 horas 54’, haciendo un promedio de velocidad de 127 Kms. por hora, mientras que el ganador de la etapa había registrado 133 Kms. por hora. Después de Perrys arribaron Manrique, David Olano, Alberto Alvarado, “Chachi” Dibós con 8 horas 20’ y Manuel Oliva cerrando la lista. Muchos habían quedado en el camino por lo de siempre: desperfectos mecánicos.
Al arribar Perrys a Chiclayo fue entrevistado y declaró: “... se me voló la tapa del carburador, por eso he venido chorreando gasolina. Pero el carro ha respondido, no he tenido problemas”, y con una sencillez tan propia de él le dice al reportero: “Por favor, convídame un cigarro...”. (“La Prensa” del 2 de mayo de 1950).
El cronista no oculta su simpatía y admiración por Perrys, cuando dice que el volante huanuqueño prácticamente ha hecho una carrera Huánuco-Lima-Chiclayo, porque había llegado de su tierra de frente a la línea de partida.
El retorno. Dibós salió hecho un balazo, se había convertido en la revelación de las últimas competencias. Arnaldo Alvarado buscó que mantener su ritmo de carrera, lo propio hizo el aguerrido rutero huanuqueño.
El primero en ingresar a la Plaza Dos de Mayo, meta de la carrera, fue “Chachi” Dibós, a quién le bajo la bandera a cuadros el golpista Presidente de la Junta Militar de Gobierno Manuel A. Odría, había empleado para la ruta el tiempo de 5 horas 42’, que al final no le serían suficientes. Segundo ingresó Arnaldo Alvarado con 5 horas 44’ y tercero Juan Perrys con 5 horas 53’, después de él llegaron Alberto Alvarado, Lorgio Cáceda y Alberto Olano.
La carrera virtualmente terminó con la llegada de Juan Perrys. La clasificación general ubicaba en el primer lugar a Arnaldo Alvarado con 11 horas, 23’21”, el segundo puesto para Juan Perrys con 11 horas 47’36”, con un promedio de 128 Kms. por hora, tercero Lorgio Cáceda a 15’ del huanuqueño, completaban el cuadro Dibós y Olano.
Así, corriendo no solamente con bravura sino con clase, Juan Perrys obtuvo el segundo lugar en esta importante prueba del calendario automovilístico nacional. Fue la única vez que corrió este premio, pero dejó nuevamente marcada con profundidad la huella de su capacidad y regularidad conductiva, un solo minuto de diferencia entre el tiempo de ida y retorno.
¡Qué grande y que bueno fue este “Cholo” ¡ Rugió con la nobleza del corazón huanuqueño.


















JÓNEL MEZA EL "TARZÁN SERRANO"



Nos remitimos a los orígenes de la civilización occidental y encontramos el culto al desarrollo físico.
Unida a esa permanente actitud vendrá como consecuencia la medición de la fuerza física, no sólo en dimensiones de presencia, sino de energía y potencia, de habilidad y destreza, para superar a un adversario.
Así nació la lucha libre, que en el mundo fue tomando diferentes formas y expresiones, así como diversas denominaciones como catchascan, pero siempre surgió como consecuencia de un adecuado e indispensable desarrollo físico, llevado a niveles de competencia.
El Perú fue en las décadas del cuarenta y cincuenta una plaza importante para esta práctica deportiva, concurrían luchadores europeos y de otros lugares de América, ocupando primeros planos en las páginas deportivas de los diarios. Los luchadores eran deportistas que gozaban de  gran popularidad.
Y Huánuco estuvo presente en este escenario, con un huanuqueño de ancestro y nacimiento: Jónel Meza Taboada. Desde su adolescencia mostraba atributos para la práctica de deportes que conducían al desarrollo físico y la lucha.
Hizo su educación primaria y secundaria en Huánuco, en sus épocas de estudiante siempre más allá de los cuadernos y el cartabón le interesaba trepar ágilmente los árboles, trajinar con dinamismo los campos, trepar los cerros, correr por las paredes, saltar y lanzar gritos estentóreos que llenaban el ambiente de energía y vitalidad; así empezaba a crecer la figura de un nuevo Tarzán en su propia tierra.
Los años fueron pasando y empezó a desarrollar su masa muscular al descubrir las bondades de la gimnasia y de las pesas, un buen día se marchó y todos los extrañaron, su figura bien dotada físicamente causaba admiración, especialmente entre los jóvenes.
Hasta que un día produjo una grata sorpresa cuando su nombre y su figura apareció en los periódicos, anunciando su participación en competencias de catchascan que se efectuaban en Lima, bajo la carpa del Coliseo ubicado en la Av. Colonial.
Ahí fue visto por el maestro y luchador francés Charles Ulsemer, quien lo convenció para llevar su carrera, fue presentado en Quito y Guayaquil impresionando al público y asombrando a su maestro, quien se veía sorprendido que en tan sólo tres meses hubiera podido desarrollar tanta capacidad de lucha, siendo capaz de vencer a figuras como Pastegas,  Novina, Olson o Briones.
Así surgió al escenario deportivo nacional el “Tarzán Serrano”, fueron los años 1943 y 1944 los más importantes en su carrera de luchador, paseó su imagen victoriosa, su recia contextura física, por varios países de Sudamérica, habiendo combatido exitosamente en el Luna Park de Buenos Aires.
Los periódicos del extranjero, los capitalinos, especialmente “El Comercio”, y los huanuqueños reportaban sus presentaciones, así Huánuco fue enterado cuando en Chile en 1944 venció al yugoslavo Stribus, luego cuando en mayo en Arequipa superó al checoeslovaco José Aborda por K.O.
Mas el triunfo de mayor resonancia lo obtuvo cuando en junio de ese mismo año venció al italiano “Nene” Pastegas.
Luego de su retiro retornó a su tierra, donde siempre lució junto a su lenguaje amable y directo, con marcado acento huanuqueño, la estampa que le ganó el respeto a sus adversarios y la simpatía de los aficionados de su tiempo, habiendo sido una de las más importantes figuras del catchascan nacional.
Tenía muy clara su identidad, ni el Tarzán de Hollywood se la iba a quitar, al contrario a Tarzán lo sacó de la selva de celuloide y lo volvió serrano, tanto que no quiso ser doble del actor norteamericano John Wayne.
Fue uno de los deportistas que Huánuco recuerda con cariño, por su calidad de persona, por su presencia internacional, por la identidad con su tierra, más allá de lo controversial que pueda ser la práctica de este deporte, lució los atributos suficientes para recordarlo con especial afecto.












DOS PALABRAS CON EL "CABALLERO DEL DEPORTE"-José Soriano cambió el estilo de atajar en Argentina



Eso no lo digo yo. Lo decía asombrado José María Muñoz cuando narraba los partidos por Radio Rivadavia y veía como Soriano salía de su arco a los linderos del área. Lo comentaba Ricardo Lorenzo   “Borocotó” en “El Gráfico”, en cuyas carátulas apareció más de una vez cortando centros, achicando ángulos o atajando un disparo con destino de gol. Lo repitió Ardizzone, presentándolo como capitán del River, con su gorra bajo el brazo conversando con el árbitro. En más de una oportunidad lo escribió Lucho Garro en “El Comercio”.

Y volviendo a Soriano. Se comenta mucho de que los argentinos son los creadores de la escuela de atajar fuera del arco, que antes de ellos todos actuaban bajo los maderos. Asimismo, expresan que quien salió con este estilo fue Amadeo Carrizo, a quien los gauchos consideran el mejor meta de todos los tiempos. En eso ellos sabrán porqué, nosotros también admiramos a Carrizo, Mussimessi, Domínguez o Fillol.

Pero en lo primero, es necesario hacer una breve referencia, no porque tengamos el complejo adánico de querer ser los primeros, cuando al final no es sino una circunstancia cronológica, sino también porque es necesario esclarecer que en el Perú han habido y creo que sigue habiendo buenos arqueros: Pardón, Valdivieso, Honores, Soriano por citar los primeros y justamente porque estamos conversando de él.

Se jugó el Iv Campeonato Nacional de Fútbol entre noviembre y diciembre de 1937. Como siempre la final en Lima, uno de los representativos llamados a disputar el título era el de Chiclayo, que traía en el arco a José Soriano Barco que provenía de Chiclín.

Ya en el torneo anterior, en el II Nacional de 1936, los norteños consagraron como el mejor jugador del certamen al arquero de Chicama el “Chueco” Juan Honores.

Lo cierto fue, que Soriano impresionó, convirtiéndose en una de las figuras del torneo. Su equipo subcampeonó, el título lo ganó Lima.

Ahí lo vieron dirigentes argentinos y sin más trámite al Banfield, sin jugar por ningún equipo capitalino. Estuvo año y medio en este elenco para pasar al River Plate donde permaneció más de cuatro años, llegando a ser capitán del equipo, en una de las épocas doradas de la academia riverplatense. Atajó por la selección peruana en 1942.

Pero, a que viene eso de que cambió el estilo de atajar a los argentinos y con ello modificó la concepción de la función del arquero dentro del fútbol. Dejemos que él nos lo cuente, tuvimos la suerte de encontrarnos en el local de la Liga de Fútbol del Rimac y conversamos.

“Yo no jugué por ningún equipo en Lima. Recibí la propuesta y quise demostrar que los peruanos no somos mediocres. Y lo demostré con hechos durante seis años atajando por Banfield y River. Rompí los moldes tradicionales de los sistemas que empleaban los arqueros de la época, todos jugaban bajo los tres palos. Yo implante entonces la primera regla de geometría. De palo a palo hice una curva de 45º, jugaba fuera cuatro metros y siempre la pelota venía a mis manos, ya sea de la derecha o la izquierda”.

“Carrizo siguió mi estilo ...”

“Bueno, Amadeo Carrizo tiene declaraciones periodísticas suscritas por él, en las que dice que lo que sabe me lo debe. En realidad esto me honra, él estuvo cuatro años atrás mío, ahora está calificado como el mejor arquero argentino de todos los tiempos. Cuenta en sus declaraciones, de que cuando empecé a jugar fuera de las dieciocho, de libero, dice que la gente comentaba que era una locura, que me iban a hacer goles. No, porque don José sabía lo que hacía, porque River tenía ese sistema, no hay mejor defensa que el ataque. Si todos se iban adelante entonces salía como libero, al comienzo la gente se quedaba asombrada”.

“Carrizo empezó a fabricar Carricitos, por eso en todo el mundo hay arqueros argentinos, con el mismo estilo naturalmente”.

“Antes que fuera allá nadie atajaba así en Argentina, implanté un estilo de atajar. Rompí el sistema, todos jugaban bajo los tres palos como leones enjaulados. Cambié el estilo y bajaron los goles, todos empezaron a experimentar y se hizo escuela. Se despoblaba el área, más para adelante”

“Fue una época fabulosa, me quisieron nacionalizar ...”

“Me tocó jugar en River en la época de la máquina con Reyes, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau. Era una barbaridad de fútbol, Adolfo Pedernera es uno de los más grandes del fútbol argentino. Me enfrenté a Tucho Mendez, Lángara, Pontoni, Martino. Fue une atapa hermosa de mi vida. Me retiré muy joven a los 27 ó 28 años. El año cuarenta y cinco los argentinos me tentaron para nacionalizarme para jugar por la selección argentina, no acepté”.

El “Caballero del Deporte”

Existe una fotografía clásica del balompié mundial. La de un arquero, José Soriano, conversando con el árbitro con la gorra bajo el brazo. Es utilizada como prototipo del respeto que debe observar el jugador a un árbitro. Le pregunto por ella.

“El árbitro es una autoridad y merece respeto, lo mismo el jugador. El capitán representa al equipo y también es una autoridad, entonces uno tiene que ponerse a la altura de su responsabilidad, tratar respetuosamente con el árbitro, entonces él también tratará de igual manera a los jugadores. Fui casi tres temporadas capitán del River Plate, distinguido por la prensa y la Asociación de Árbitros como el “Caballero del Deporte”, honor no para mí sino para mi patria”.

Lo veo emocionado, hay energía en su expresión cuando nos dice:

“Que hermoso es sentir en otras tierras digan ese peruano es un señor, es un caballero. Te sientes más hombre y más peruano. El peruano no es mediocre, el peruano necesita terreno propicio, el que encontré en Argentina, por eso di esos frutos dulces para mi patria”.

Cuando no me lo imaginaba, me encontré con una de las figuras más grandes que internacionalmente ha dado el fútbol peruano, con uno de los arqueros sudamericanos más grandes de todos los tiempos.

Lima no vio a Soriano, triunfó en Argentina. Dejó sentada su gran valía como futbolista, legando un estilo nuevo de atajar, revolucionando internacionalmente la técnica y la función del guardameta, cosa a la que ahora nos estamos acostumbrado a ver en nuestro medio. También constituyó una escuela de caballerosidad deportiva, el solo hecho de haber llegado a ser capitán de uno de los dos equipos más populares en un medio como el argentino, nos expresa sus méritos como persona.

Fue breve la conversación, pero profunda y emotiva ... nos honramos con este diálogo al “Caballero del Deporte”.



EL CHOLO PERRYS - Fue la figura de la Lima-Tacna-Lima



Nuevamente Juan Perrys estaría en la línea de partida. Había hecho denodados esfuerzos por estar en la Lima-Tacna-Lima. Su nombre tenía un lugar de privilegio en el consenso automotor nacional.

Se inscribieron treinta y nueve volantes para disputar un premio total de treinta y cinco mil soles, que en realidad en materia de automovilismo resulta simbólico, especialmente en esa época en la que los participantes eran puro corazón.

La afición deportiva huanuqueña seguía con expectativa los anuncios de la competencia, así como el desarrollo de los I Juegos Deportivos Centro Peruanos, que se efectuaban en ese octubre de 1950.

Los diarios en sus comentarios previos formulaban sus pronósticos. Así uno de ellos nos ofrece la siguiente nota respecto a los favoritos:

“Arnaldo: el amo del automovilismo. “Chachi”: la revelación del año. Carta muy seria. Román-Cafferatta: veterano y calentador. Lizardo, Perrys y Mannarelli y tres chilenos: lo más espectacular estará entre ellos”.

El 25 de octubre se larga la primera etapa Lima-Ica, arribando a “La tierra del Sol” en primer lugar “Chachi” Dibós con un registro de 2 horas 35’, en segundo lugar Alzamora con 2 horas 37’, mientras que Perrys lo hacía en décimo tercer lugar. No era una ubicación optimista, pero recién era la primera etapa y se había corrido un tramo relativamente corto de la competencia, habría que esperar. Clasificaron hasta acá 20 participantes.

La segunda etapa cubría el tramo Ica-Arequipa-Tacna, llegó primero a la “Ciudad Heroica” el “Rey de las Curvas” con un tiempo de 10 horas 5’ 33”, mientras que el “Cholo” Perrys lo hacía en el décimo séptimo lugar con una marca de 13 horas 21’ 19”. En la clasificación general figuraba en primer puesto el argentino-chileno Kramer, un corredor carismático, con un tiempo de 14 horas 46’ 57”, Perrys acumulaba para la distancia 19 horas 33’ 8”, ubicándose en décimo séptimo lugar. La perfomance que venía cumpliendo el v0olamnte huanuqueño no estaba a la altura de sus antecedentes. Muchos corredores hablaron de sabotajes, antes de la prueba Bradley había prescindido de su copiloto, Perrys manifestó que había tenido problemas con el carburador.

Vino la tercera etapa: Tacna-Ica. Nuestro crédito estaba en penúltimo lugar en la general. Ese lugar no era para él. El carro había fallado. Se confiaba en un repunte, expresando el deseo de que el carro no falle.

Huánuco a la espectativa, pendiente de las trasmisiones radiales. El pueblo quería saber como marchaba su ídolo. El y el “Cholo” Walter Pérez eran los deportistas más populares de la época.

En la Plaza de Armas grupos de personas comentaban sobre la carrera. Su hincha furibundo “Anco” Herrera asegura que en esta etapa Juan barre con todos, algunos se muestran escépticos, pero los ruteros, que saben como es el cholo cuando el carro está bien, confían.

Y no se equivocan, la etapa corrida el 26 de octubre ofrece “nuevas sorpresas ...” manifiesta “La Crónica”. Juan Perrys y Arnaldo Alvarado tuvieron un extraordinario repunte. Los especialistas comentan la gran lucha entre los cracks del volante y consideran que todavía no está definida la carrera.

Arnaldo Alvarado arriba primero a Ica con 10 horas 37’, mientras que Juan Perrys lo hace en segundo lugar con 11 horas 52’, casi tres horas menos que lo registrado para la misma distancia en la segunda etapa. Recién había podido entrar en la prueba como él quería. Bradley fue otro de los que llenó de espectacularidad la etapa. Pero a pesar de todo la ubicación de Kramer en la general resultaba siendo de privilegio.

En la última etapa se definirían las cosas, en el tramo Ica-Lima. Llegó primero Henry Bradley con su “Avispón Verde”, entrando segundo Juan Perrys con 2 horas 32’, a 5’ del puntero, con un promedio de velocidad de 124 Kms. por hora, realmente extraordinario en ese tiempo, considerando las condiciones de la ruta y el tipo de máquina con que se corría.

Los dos  últimos resultados levantaron a Perrys hasta el quinto lugar. Era justificado el favoritismo que en torno a él cifraba la prensa deportiva.

Ganó la carrera Henry Bradley con 29 horas 2’, dejando 7’ atrás a Oscar Kramer, en tercer lugar Lorgio Cáceda, con 30 horas 30’, en cuarto Luis Jochamowitz con 32 horas 33’ y en quinto Juan Perrys con 32 horas 38’. Sólo seis se clasificaron . Arnaldo abandonó la competencia. El ganador recibió un premio de cuarenta mil soles, mientras Perrys era premiado con once mil doscientos soles.

Si analizamos los tiempos registrados en la primera y segunda etapa, vamos a llegar a la conclusión de que el nivel de competencia de Perrys se expresó en las dos últimas fases, en la que cumplió una actuación extraordinaria.