viernes, 17 de octubre de 2014

LAS PRIMERAS INSTITUCIONES DEL VOLEIBOL HUANUQUEÑO



El voleibol que había prendido en la juventud femenina, tomó cuerpo en los barrios y fue de ahí justamente de dónde surgieron los dos primeros clásicos rivales de este deporte.
El primero en nacer fue el “Ollanta” en 1930 en el barrio de Calicanto. En esa época, como ahora estaba lleno de juventud y entusiasmo. Vivía ahí don Heraclio Tapia, quién promovió la fundación del club, habiendo sido su primera Presidenta doña Josefina Barthé, realizándose las sesiones en su domicilio, dónde ahora es el Hotel “Astoria”.
Era una institución con alma de barrio. Con sangre de pueblo.. Surgía del rumor del río, con la alegría que daba el puente en las noches de luna, cuando los vecinos salían  a pasear y las personalidades más importantes de Huánuco hacían su aparición.
Las equipistas y fundadoras fueron Esther Villar Orihuela, Ludgarda Bernuy Morales, Lola Ratto León,, Juana Lazo Zevallos, Sara Dávila Ruiz, Nilda Tapia Juypa, Ena Tapia Juypa, Rosa Santamaría, María Dávila Ruiz, Osbina Gallardo Bonani, Manuela Tafur, Rita Gómez Ingunza, .Lorenza Ingunza, Luisa Millán, Esther Malpartida, Leonor Meza Pachioni..
Es posible que falten algunos nombres, he trabajado con la ayuda generosa de las fotografías y el recuerdo de mi madre, quién me manifiesta que contaban con el apoyo natural de sus padres y del barrio de Calicanto, que tuvo en ellas su primera representación deportiva.
Lucían uniforme crema con faldapantalón guinda y cada una de las seis titulares llevaba una de las letras del nombre del equipo.
Por su parte, en el barrio de Izcuchaca, que comprendía desde el Parque de Santo Domingo hasta aproximadamente la cuadra cinco de Dos de Mayo, teniendo por eje el jirón Dos de Mayo, domiciliaba el identificado como sector social alto. De ahí surgió el “Diana”, algunas de sus integrantes estaban vinculadas o eran hijas de los dueños de las haciendas que circundaban Huánuco  como Enrica Torre Docena, Alicia Ruiz, Sixtina Figueroa, Enma Sara, Blanca Edward , Rosalvina La Jara.
Por su parte, como era de suponerse el hoy Colegio Particular “María Auxiliadora”, también decidió formar un equipo con sus alumnas, dándole la denominación de Deportivo Italiano, en virtud de que las promotoras del plantel eran religiosas de esta nacionalidad. Estaban dentro de sus integrantes alumnas como Beatriz Pardo,, Ana Chang, Aida Echevarría, así como algunas jugadoras del  “Ollanta” y “Diana”.
Mi madre considera, discrepando con la formulación de don Heraclio Tapia en una crónica, que más que una institución deportiva se trató de una representación estudiantil. Ese era el sentimiento que existía en esa época, porque la identidad de clubes estaba dada por  los dos anteriormente mencionados.
Luego don Heraclio Tapia refiere la existencia del “Sport Amarilis”, así como las surgidas en 1934, “Alerta” y “Ayacucho” de corta duración.
El “Ollanta” fue el que tuvo más vigencia, duró hasta 1937, con lo que terminó el primer ciclo del voleibol huanuqueño.
Es necesario mencionar que el Club “Ollanta también desarrollaba una intensa actividad cultural, de manera tal que fue la institución que escenificó por primera vez en Huánuco el drama “El Cóndor Pasa”, habiendo llevado la representación a  ciudades como Cerro de Pasco y La Oroya.








CUANDO EL VOLEI LLEGÓ A HUÁNUCO





Llegaron a nuestra ciudad, con  profunda vocación de maestros y deportistas, los profesores Tazza y Teodoro Mucha, ambos a la llamada entonces Escuela de Huallayco, la hoy “Hermilio Valdizán”. Unida a su misión docente traían consigo el deseo de difundir el voleibol en nuestra ciudad.
No encontraron lugar más propicio  que los planteles de señoritas. Concentraron su primera actividad en el Centro Escolar Nº 402, dirigido por la profesora Manuelita López. Hoy este centro educativo lleva el nombre de la heroína Juana Moreno.
Así, desde este lugar, fueron pasando a otros planteles de Instrucción Primaria, principalmente al Colegio de la vocacional hoy “María Auxiliadora”. Además existían los colegios particulares de la señoritas Schoroder y Laffitte.
El trabajo de estos dos generosos docentes se inició con la enseñanza de  los secretos del voleo. Naturalmente, esto concitó gran expectativa entre las jóvenes y niñas de ese tiempo, “que nos teníamos que resignar a ser meras espectadoras de los equipos de fútbol de nuestro barrio o de aquel en el que jugaban nuestros familiares...” me refiere mi madre.
“Vimos la aparición del voleibol como la reivindicación del derecho que teníamos las mujeres de hacer deporte...” continúa manifestándome y discurre su relato: “Luego nos enseñaron a tejer la net y entonces la escena voleibolístiaca ya estaba hecha”.
Los patios de los colegios fueron los primeros escenarios, los padres de familia ya tenían una nueva razón de expectativa para la atención de sus hijas.
Pero indiscutiblemente, donde hubo especial acogida y apoyo del mismo plantel fue en la Vocacional, hoy “María Auxiliadora”, donde también lo entrenaban con Sor Isabel que era de origen italiano y conocía los secretos de este deporte.
Así llegó el voleibol a Huánuco, en las maletas de los profesores Tazza y Teodoro Mucha. Esta nueva disciplina llenó de entusiasmo a las jóvenes y fue proyectándose a los barrios, mientras los jóvenes veían con simpatía la práctica.





LA OFICIALIZACIÓN DEL DEPORTE EN HUÁNUCO



El inicio de los  Campeonatos Nacionales

La creación del Sub Comité de Deportes en Huánuco, bajo la presidencia de Gerardo Cano Vargas, va a constituir el hito que da inicio a esta nueva etapa de la actividad balompedística, que asume la condición de oficial.
Constituía su ingreso al sistema deportivo nacional, para formar parte de la estructura organizativa deportiva del país. Es decir, ahora los eventos que programara esta institución tendría el carácter de oficiales.
De esta manera en 1928 se van a iniciar los Campeonatos Nacionales de Fútbol, el primero de ellos fue inaugurado el 30 de diciembre  culminando en el mes de enero del año siguiente. Los finalistas fueron los seleccionados de Lima, Callao, Arequipa e Ica; empataron el primer lugar con 5 puntos los seleccionados de Lima,  y  Callao, que estaban conformados  por jugadores de Universitario y Alianza Lima el primero, y del Atlético Chalaco y Unión Buenos Aires los porteños.
Existe información de don Heraclio Tapia León de que Huánuco participó en la eliminatoria, habiendo sido él el técnico del equipo; además, versiones orales nos indican que el equipo huanuqueño fue abrumadoramente derrotado.
En los años finales de la década del veinte teníamos cinco equipos en el escenario futbolístico huanuqueño, “Juan Bielovucic”, Cultural Tarapacá, “Leoncio Prado”, “Crespo y Castillo” y “León de Huánuco”, había desaparecido el Huánuco Sporting; luego seguiría el mismo destino el “León de Huánuco” en 1930.
 En estas circunstancias se daría un hecho sumamente significativo, el surgimiento del equipo del Colegio de Minería en 1929, que se había venido gestando desde la categoría infantiles en los claustros leonciopradinos.
En 1932 se constituyó la Federación Deportiva Provincial bajo la presidencia de don Ruperto Cuculiza Vélez de Villa.
En los meses de julio y agosto de ese año se realizó el II Campeonato Nacional que tuvo el curioso resultado de un triple campeón, las selecciones de Lima, Callao y Arequipa, en este torneo la selección de Huánuco no participó.
En 1933 se crea la primera Liga Provincial de Fútbol de Huánuco bajo la presidencia de don Pedro Andrade y Neyra.
En 1934 a solicitud de los clubes, el Municipio propone a la Federación Peruana de Fútbol la designación de don Casiano Rada como Presidente de la Liga Provincial de Fútbol de Huánuco, cargo que ejerció hasta el año 1936, siendo relevado a partir del año siguiente por don Guillermo Peñarrieta.
En el año 1935 ya el equipo del Colegio Minería ha tomado auge.  En el diario “El Progreso” del 16 de setiembre de 1935, aparece una crónica que da cuenta del triunfo del  equipo leonciopradino sobre el “Juan Bielovucic”.
El equipo estudiantil formó con Alejandro Sara en el arco; defensas Elí San Martín y Julio Bernal; en la media Jorge Ruiz, Reynaldo Mory (capitán) y César Pinzas; y delanteros Ernesto Cornejo, Samuel Minaya,  Clipton Edward, Tulio López y Julián Berrospi.
Además conformaban el equipo Luis Dávalos Trujillo, Lucio Fernández Rubín, Pedro Otayza Puente, Víctor Cornejo Matos.
De esta conformación Alejandro Sara y Reynaldo Mory formarían parte de la Selección del 36.
En esa misma tarde, da cuenta el diario, el Tarapacá venció al Leoncio Prado por 1 a 0.
La directiva del Club Sport Minería en 1935 estaba conformada de la siguiente manera:
Presidente: Ruperto Cuculiza Vélez de Villa
Vicepresidente: Fernando Trujillo Malpartida
Secretario General: Pedro Mansilla
Secretario de Actas: Juan de Dios Guevara
Tesorero: Luis Ruiz Meza
Pro Tesorero: Víctor Tàbori
Fiscal: Alfredo Trujillo
Fiscal Adjunto: Alfredo Trujillo
Junta de Disciplina: Andrés Robles, Guillermo Fernández, Julio Santamaría.
Comisión Deportiva: Director General de Deportes: Andrés Sara Quintana
Capitán General: Jorge Ruiz Lombarda
Capitán de Cancha: Joaquín Figueredo
Capitán primer equipo de fútbol: Celso Bambaren
Capitán de la reserva: Alberto Bernal
Capitán del equipo de básquetbol: Ernani Seretti
Capitán del equipo de vóleibol: Antonio Torres Villanueva
Capitán del equipo de atletismo: Alejandro Sara Quintana
Vocales: Antonio Chiriboga, Hèctor Rivera, Guillermo Figueroa,, Domingo Echevarrìa, Benigno Briceño, Joaquín Saavedra
Socios: Luis Ruiz, Manuel Angues Lazo, Javier Rolando Tello, Humberto Bernal, Hugo Pinzas, Vìctor Gutarra, César Pinzàs, Vìctor Tàbori, Andrés Arrieta, Lisandro Bambarèn, José Pavletich, Guillermo Ramírez, José Perales, Rafael Soberòn, Ignacio Fano, Andrés Sara, Salustio Maldonado, Isaias Rolando, Jesús Repetto, Tulio López, Federico Cornejo, Alberto Sara, Samuel Minaya, Benigno Briceño, Hebert Ibazeta, Luis Dàvalos, Germán Vásquez, Hernán Seretti, Luis Lombarda, Dionisio Bernal, Víctor Hoyle, Antonio Laffosse, César Medrano, Guillermo Figueroa, César Soberòn, Héctor Zevallos, Andrés Pinzas, Héctor Rivera, Rubén Espinoza, Moisés Fano, Augusto Clemente.
Empiezan a motivarse las competencias interprovinciales entre equipos y selecciones, más se registra un hecho sumamente importante, el  inicio de la construcción del Estadio del Colegio Nacional de Minería, que cuando se puso en funcionamiento produjo un cambio positivo para el desarrollo del balompié local; cabe anotar que ya se jugaba en este lugar pero en condiciones no muy óptimas.
El 30 de setiembre de 1935 se registra un hecho importante, el nacimiento del club Sporting Tabaco, uno de los más tradicionales de nuestro medio, nació en la Plaza de Armas, al impulso de los vendedores de billetes de lotería, que jugaban interminables partidos pateando naranjas, entre sus fundadores estaban Pedro Ortiz Euscátegui, Adiel Arizola, Roque Rozales, Jesús Otero, Samuel Malpartida, durante los años 36 al 38 jugaron en juveniles, el 39 ingresaron a la Segunda División que se había creado en 1935.
En esta misma edición se anunciaba la etapa eliminatoria para el III Campeonato Nacional, debiendo la selección de Huánuco eliminarse con la selección de Canta en el mes de noviembre de 1935.
Ese año el fútbol huanuqueño tuvo un nuevo campeón, el equipo del Colegio Nacional de Minería.
El año 1936, en medio de una movilización que concitó la participación masiva de la colectividad huanuqueña, se llevó a efecto el I Campeonato Departamental, en el que participaron las selecciones de Huánuco, Dos de Mayo, Ambo y Pachitea. En la fecha final Pachitea venció por 4 a 0 a la selección de Ambo, mientras que el equipo de Huánuco superó por 1 a 0 al representativo de la capital domaína.
La selección provincial de Huánuco se clasificó campeona del torneo, constituyéndose en la base para la conformación del seleccionado que participaría en el  III Campeonato Nacional.
Con motivo de Fiestas Patrias se registró un hecho singular en la historia de nuestro balompié, el “Juan Bielovucic” mantenía su hegemonía, entonces los demás equipos se reunieron en una selección para enfrentarlo, tomando el nombre de “Combinado Crema”, el triunfo siguió del lado de los bielistas.








miércoles, 20 de agosto de 2014

LAS PRIMERAS COMPETENCIAS Y EL PROCESO DE INSTITUCIONALIZACIÓN DEL FÚTBOL EN HUANUCO




Esta etapa se inicia con el nacimiento de las tres instituciones deportivas de mayor vigencia en nuestro medio: “Juan Bielovucic”, Sport Progreso hoy Centro Cultural Deportivo Tarapacá y el “Leoncio Prado”, todas ellas nacieron en 1917, las dos primeras el 23 y 28 de setiembre respectivamente, ambas se aproximan a los noventa años de existencia, mientras que el equipo de la franja se mantuvo hasta mediados de los ochenta.
Como bien se puede apreciar, estas organizaciones constituyen la piedra angular de la institucionalidad del fútbol huanuqueño, en torno a ellas se inicia el desarrollo institucional de nuestro fútbol y se continúa a través del tiempo, hasta que la estructura organizativa se consolida decenios después.
Cada una de ellas nació en la entraña de un barrio y fue expresión del alma popular, de su idiosincrasia.
El “Juan Bielovucic” surgió en el centro de la ciudad, entre la Plaza de Armas y el barrio de Calicanto, la zona más visible de la naciente urbe pero no por ella exenta de identidad popular, era reconocido con el apelativo de los “Pichgachis”, por el especial énfasis que ponían los vecinos en relevar el quinto día del ritual mortuorio, su primer presidente y fundador fue don Oswaldo Gallardo León.
El Centro Cultural Deportivo Tarapacá, nos refiere el profesor Javier Barrueta Saavedra, que nació en los barrios de San Juan y Rumichaca, era entonces un área alejada del centro, donde la mayoría de sus pobladores estaban dedicados a la actividad de la carnicería, de ahí que se les identificaba con el apelativo de “Pishtacos”, ahora se les conoce con el apócope de los “Pishtus”, su celebración aniversaria la realizan el 27 de noviembre, fecha conmemorativa de la Batalla de Tarapacá, gesta histórica con la cual se identificaron; su primer presidente y fundador fue Juan Segundo Jara Campoamor, lo sucedió en el cargo Encarnación Isán Fernández Olòrtegui.
El “Leoncio Prado”, nació en el barrio de Huallayco, sector citadino identificado con la alegría, la diversión, el esparcimiento, el culto a la tradición, las fiestas de carnaval siempre se iniciaron ahí, se les conocía como los “Racachos”. Se refiere que los orígenes del Prado se habrían registrado en la cuadra doce del jirón San Martín, en la casa de don José Valderrama, quien habría sido su primer presidente y fundador, estando entre muchos de sus fundadores Fausto Castro Garcés, Máximo Saldivar Casalla, José Espinoza, Próspero Miranda, Manuel Espinoza.
Las primeras contiendas entre estos equipos se realizaron en la Plazuela de La Merced, don Eduardo Leveroni Figueroa, hincha tarapaqueño me refería que los encuentros se realizaban por acuerdo de los presidentes y capitanes de los equipos, a veces con varias semanas de anticipación para prepararse, siendo las confrontaciones más frecuentes entre “Juan Bielovucic” y Tarapacá, así empezaba a nacer el clásico del fútbol huanuqueño.
Es posible que estas contiendas oficiosas entre los  tres adversarios y algunos grupos de espontáneos que surgían circunstancialmente, se fueron dando con cierta frecuencia hasta antes de 1923, en que hubo un receso, así nos los da a conocer el Diario “El Deber”, en el Nº 61 de fecha 10 de mayo de 1923, en su columna  “Vida Sportiva” en la siguiente nota: “Después de un tiempo que podríamos llamar de receso, las instituciones deportivas vuelven a tomar auge, y en particular el Fott-Ball ...”.
En esa misma columna aparece copia de un oficio del Club “Juan Bielovucic” comunicando un acuerdo de sesión, de solicitar al Alcalde el arreglo de la Plazuela de La Merced, para el desarrollo de las actividades futbolísticas.
Este hecho evidencia que en 1923 se avivó la llama del interés por el balompié, porque inclusive en este año se va a producir el nacimiento de nuevas instituciones.
El “Juan José Crespo y Castillo” nace como consecuencia de una escisión producida al interior del Club “Leoncio Prado”, liderada por  Andrés Illatopa Carhuacachín, quien conjuntamente con Eusebio Martel Brancacho, Justo Pedraza,  Máximo Beraún y otros socios deciden el 23 de abril de 1923 separarse del club de la franja y formar una nueva institución con el nombre del prócer doceañista, justamente en la cuadra dos de la calle que también lleva su nombre, domicilio de Andrés Illatopa su primer presidente.
Este mismo año también se produjo el nacimiento del Club “León de Huánuco”, cuyo principal promotor fue   Francisco Aguirre Agama, más conocido afectuosamente como don Pancho, quien nos refería con mucho entusiasmo que  durante casi siete años fueron duros adversarios de los equipos ya tradicionales, vestían uniforme blanquinegro a franjas verticales.
Luego en 1924  promovido por  Ruperto Cuculiza y  José Franciscovich se fundó el Huánuco Sporting, que mantuvo  aproximadamente dos años de actividad.
Es posible que durante estos años empezó a formalizarse la actividad futbolística en nuestro medio, organizándose la Liga Deportiva Huanuqueña, identificada también como Liga Deportiva Provincial, que figura en los diarios de la época como organizadora de los torneos, aun cuando este organismo no tenía carácter oficial o reconocimiento de la Federación Peruana de Fútbol creada en 1922, es irrecusable el mérito de haber constituido la entidad pionera de la institucionalización de nuestro fútbol.
Cabe anotar que desde mediados de 1923 las competencias futbolísticas se desarrollaban en el entonces llamado “field del Colegio Minería”, que no era otro que el Estadio “Leoncio Prado”, que aun cuando no era del todo adecuado permitía condiciones para la práctica balompedística; considerando además que la Plazuela de “La Merced” había sido remodelada por la Municipalidad, habiéndose erigido un obelisco con la estatua marmórea de “La Libertad”. 
El fútbol en 1925: los torneos y la Primera Selección de Huánuco
De ejemplares superstites del diario “El Oriente” he podido lograr una importante información, respecto a la actividad futbolística que se desarrolló durante el año 1925.
En este período, como posiblemente desde 1923, participaron en las competencias seis equipos: “Juan Bielovucic”, Cultural Tarapacá, “Leoncio Prado”, “Crespo y Castillo”, “León de Huánuco” y Huánuco Sporting.
Así se realizaron varios torneos en el transcurso del año.
En el mes de junio se disputó la Copa “Centenario de Ayacucho” por el sistema de eliminación, campeonando el Club “Juan Bielovucic”.
En el mes de julio el campeonato de Fiestas Patrias disputándose la Copa Municipal, fue ganado nuevamente por el Club “Juan Bielovucic”, habiendo vencido al Tarapacá por el marcador de cinco goles a cero, en encuentro jugado el domingo 12 de julio; este tanteador resultó insólito pues fue la primera vez que se registró, sobre todo frente a un equipo de la fuerza de los verdinegros que se quedaron con afán de revancha. Ya el clásico huanuqueño tomaba forma.
En los meses de setiembre y octubre se desarrolló el evento  del “Día de la Raza”, en el que se disputó el premio consistente en un reloj de pared, donado por Mr. León, dueño del Hotel Argentino. Al igual que en el año 1924 el torneo fue definido entre el Club “Juan Bielovucic” y el Tarapacá, resultando vencedor el elenco blanquirojo.
Las competencias interprovinciales más frecuentes eran con los equipos de Cerro de Pasco, el Railway y el Team Cerro, y eran concertadas directamente entre los clubes, las instituciones huanuqueñas que habitualmente asumían esos retos eran el “Bielovucic” y el Tarapacá, constituidas en las más representativas del fútbol huanuqueño de la época.
Junto a esto surgía en la prensa y los aficionados la inquietud de conformar un seleccionado que represente a la Liga. Para el efecto el periódico “El Oriente” promovió una encuesta en la colectividad; así en la edición del día 8 de junio de 1925, en la columna “Vida Deportiva”expresa: “La afición al viril deporte del balompié, empieza a animarse ante la proximidad de la fecha en que quedará organizado el equipo defensor de la Liga Huanuqueña, el que como ya lo supondrán nuestros lectores, será el que, llegado el caso, se enfrentará a cualquiera de su categoría, que nos visite en la temporada actual ... firma: Read de Goal”.
La encuesta realizada entre los aficionados para la conformación de la Selección de Fútbol de Huánuco, arrojó el siguiente resultado:
Arquero: Feliciano Salazar, conocido con el apelativo de “Chacragallo”.
Defensas: Mario Sánchez y Francisco Ratto.
Medios: Cirilo Orihuela, Oswaldo Gallardo, Ernesto Rivera.
Delanteros: Samuel Ratto, Benjamín Caballero, Luis Egoávil, Carlos Sara, José Franciscovich.
En el mes de julio el interdiario “El Oriente” promovió la formación de un combinado entre los clubes Tarapacá, “Crespo y Castillo”, “Leoncio Prado” y Huánuco Sporting para enfrentar al equipo del “Juan Bielovucic”.
El entonces presidente del Bielo Juan Gutiérrez contestó la propuesta del periódico, que fue publicada en la edición de fecha 13 de julio, felicitando la iniciativa y aceptando “gustoso encontrarse con el referido combinado, dándole un mes de plazo ...” para que pueda formar un buen equipo, “un combinado en forma”, con el cual el “Juan Bielovucic” tendría la honra de medirse.
Esta gestión nos revela que el Bielo era en esta época un equipo poderoso, al que posiblemente era difícil vencerlo en las contiendas futbolísticas interclubes.
También en 1925 se dio inicio a la competencia entre equipos infantiles, la misma que duró hasta 1930, en ella participaron los equipos de “San Martín”, Aurora, Seminario y Minería, este último se incorporaría a la primera división convirtiéndose en un importante animador de las competencias.
En Cerro de Pasco, donde se había iniciado el fútbol a comienzos de siglo, con anterioridad a Huánuco, el nacimiento de la institución decana también tuvo lugar en setiembre de 1917, se trataba del Unión Railway, equipo de la compañía ferrocarrilera con actual vigencia; el periódico “El Grito del Pueblo”, en su edición de 1926 reporta la confrontación de este equipo con el Alianza Huarón de San José. En Cerro de Pasco se habría jugado uno de los primeros partidos internacionales oficiosos entre los empresarios norteamericanos y los obreros de la mina.
El fútbol en 1927
El diario “El Deber” dirigido por don Carlos S. Aguilar, en su Nº 242 de 11 de marzo de 1927, en su columna “Vida Deportiva”, en un artículo titulado “El fútbol y sus cultores”, expresa que el fútbol es el “deporte que mayor arraigo ha tomado en nuestro pueblo”, por eso, nos dice “queremos traer a la memoria de nuestros amables lectores, el recuerdo de los luchadores de ayer y poner de relieve su personalidad, así como de los actuales soldados de las filas del piebolismo huanuqueño”.
Y nos ofrece la siguiente relación, a la que me he permitido identificar, dentro de lo posible, con su respectiva institución de militancia.
Miguel Cáriga, “el decano de los futbolistas”, conocido con el apelativo de “el Viejo”(“Juan Bielovucic”); Heraclio Tapia León (“Juan Bielovucic”), Encarnación Fernández el “gambeteador de antaño”(Tarapacá), Feliciano Salazar (“Juan Bielovucic”), Leoncio Sánchez, Oswaldo Gallardo (“Juan Bielovucic”), Heriberto Palomino, Alberto Vélez de Villa (Tarapacá), Guillermo López (“Juan Bielovucic”), Fausto Zevallos (“Crespo y Castillo), Teodoro Bermúdez (“Juan Bielovucic”), Samuel Ratto (“Juan Bielovucic”), Carlos Sara (“Juan Bielovucic”), Eduardo Orihuela (“Juan Bielovucic”), Luis López (“Juan Bielovucic”), Luis Egoávil, Francisco Ratto (“Juan Bielovucic”), Lucas Montaldo (“Juan Bielovucic”), Gaspar Jara (“Crespo y Castillo” y Tarapacá), Artemio Illatopa ( “Leoncio Prado” y “Crespo y Castillo”), Mario Brandán (“Leoncio Prado”), Octavio Herrera (“Juan Bielovucic”), Augusto Vásquez Lira (“Juan Bielovucic”), Julio Castillo, Eduardo Sara (“Juan Bielovucic”), Benjamín Caballero (“Juan Bielovucic”), Teodoro Castillo, David Barrueta (Tarapacá), Bernardo Barrueta (Tarapacá), Hernán Valderrama (“Leoncio Prado”), Manuel Tarazona (Tarapacá), Francisco Rivera, Félix Molina (“Juan Bielovucic”).
Es posible que las actividades continuaran dentro de esta tónica, teniendo como base la participación de los equipos mencionados, como nuevo escenario el entonces denominado campo del Colegio de Minería, jugándose torneos con ocasión de fiestas o efemérides importantes, realizando eventualmente alguna confrontación con equipos de otras provincias, todas ellas de carácter oficioso, bajo la tutela organizativa de la Liga Deportiva Provincial o Liga Deportiva Huanuqueña, denominaciones con las que la prensa identificaba a este organismo aun no reconocido oficialmente.
La oficialización de la práctica deportiva en Huánuco
Así fue creciendo nuestro fútbol, junto a él los elementos orgánicos que requería, en 1928 por disposición del Comité Nacional de Deportes se constituyó en Huánuco el Sub Comité de Deportes, bajo la presidencia de don Gerardo Cano Vargas, este organismo asumía la función directora de la actividad deportiva en nuestro departamento.
Ahora el fútbol huanuqueño ingresaba al sistema deportivo nacional, con ello a una nueva etapa de su desarrollo; ese mismo año se darían inicio a los Campeonatos Nacionales de Fútbol, el primero se realizó en Lima y se inició el 29 de diciembre.


sábado, 10 de mayo de 2014

ANTONIO SARA LAFOSSE



El Primer Campeón Nacional Huanuqueño

Se vivía la primera década del siglo. Nuestras calles empedradas dejaban por el medio el curso de una acequia. Cuadras más allá de la Plaza de Armas aparecían áreas libres, que empezaban a ser utilizadas por los jóvenes inquietos en la naciente práctica del fútbol
Las fachadas de las casas se iluminaban con velas colocadas en botellas adosadas a las paredes, cuando todavía no aparecían los faroles que con diferentes colores dieron una señal de progreso.
Los señores solían salir elegantemente vestidos desde la almidonada  Izcuchaca, en sus vespertinos paseos por Calicanto y la Plaza de Armas.
Los barrios tradicionales aun no se integraban a la rutina citadina y vivían en su propio medio, saliendo de él  cuándo les era absolutamente necesario..
Todavía el viaje a Cerro de Pasco tenía que hacerse a caballo, de la ciudad minera se tomaba el tren con destino a Lima. Por ese medio llego  a Huánuco la noticia de que  Antonio Sara Lafosse había obtenido el título de campeón nacional de tiro, habiéndose hecho acreedor a la Cruz de Malta.
El periódico “El Huallaga”” en su  N° 223 del 7 de octubre de 1908 dio cuenta de la llegada del campeón a Huánuco, informando que fue recibido casi a dos leguas de la ciudad por una comitiva de más de treinta notables a caballo, entre los que se encontraba el Alcalde don Teobaldo J. Pinzas, quien a su vez era presidente del Club Central, institución a la que pertenecía Antonio Sara.
Fue homenajeado por su institución, así como por el Club Unión, presidido por don Pedro J. Figueroa, ambas tenían como actividad deportiva el tiro.
Tal parece que el pueblo no tuvo mayor participación en los actos de homenaje, toda vez que la práctica del tiro estaba librada a las clases pudientes, que por disposiciones especiales provenientes de la época de la guerra con Chile tenían libertad para usar armas.
Lo mas significativo de este hecho fue que un huanuqueño se había clasificado campeón nacional, constituyéndose en el primero de nuestro historial deportivo en obtener tan importante triunfo.






ALBORES DEL FÚTBOL HUANUQUEÑO

El fútbol llegó a nuestras costas en los barcos de la armada británica, en los pies de los marineros, en la época Victoriana, cuando los de la Rubia Albión eran los dueños del mundo.
Ellos vinieron con la finalidad de explotar el guano, el salitre, los minerales y construir ferrocarriles, formando compañías como la Gube Croweel & Co., Peruvian Corporation, Thowsen Boward, Graham Row, Duncan Fox, Lobitos Oil Company, Cerro de Pasco Cooper entre otras; pero además trajeron su soccer, cuyo reglamento había sido aprobado en 1863 en la Taberna de los Francmasones de Queen Street.
Los marinos ingleses en todo puerto al que arribaban jugaban un partido de fútbol, convocando la curiosidad y el interés de los vecinos, quienes se fueron incorporando paulatinamente a su práctica.
El balón de esta manera empezó a rodar sobre la caliente arena y paulatinamente esta práctica  fue expandiéndose por el litoral, llevado por los empresarios ingleses que llegaron al Perú a fines del siglo XIX, para explotar nuestros recursos.
Al  lugar donde se instalaba un enclave económico llegaba el fútbol, así ingresó a cambio del algodón en la costa norte y en los asientos mineros como Cerro de Pasco, donde lo cambiaron por oro y plata.
Los hacendados criollos encontraron una forma de canalizar las inquietudes de los trabajadores y propiciaron la difusión de este nuevo deporte, que ganaba cada vez más adeptos, por la facilidad que ofrecía para su práctica y por la satisfacción que genera el golpear y hacer rodar una esfera o dirigirla a un lugar determinado o tenerla segura entre las manos, sintiendo que  es como tener el mundo rodando a nuestra disposición.
Y de pronto cualquier terreno baldío o espacio disponible en Lima o en otras ciudades, se fue convirtiendo en campo de fútbol, en el lugar propicio para la práctica del balompié y cualquier objeto esférico se convirtió en el instrumento que se tenía que patear para adelante, hasta que se dieron cuenta que su manejo implicaba el descubrimiento de una serie de secretos, que con el correr de los años han venido a constituir las técnicas.
Así también ingresó a los claustros educativos y la universidad fue un centro propicio para la naciente actividad futbolística.
A comienzos del siglo veinte,  el viaje de Huánuco a Lima o viceversa era una tarea de titanes, tenía que hacerse a pie o a caballo, hasta que en 1906, fue culminado el ferrocarril central que llegaba hasta Cerro de Pasco, entonces la ruta se hacía menos dura y más factible.
La llegada del fútbol a Huánuco sugiere dos hipótesis no excluyentes, pudo haber sido traído por los estudiantes huanuqueños residentes en la capital en los períodos vacacionales de sus estudios universitarios o llegó desde el Cerro de Pasco, a través de los huanuqueños  que accedieron a trabajar en las minas o por los empresarios o mineros que venían a nuestra ciudad en busca de descanso.
Bien pudieron haberse dado las dos situaciones o quizás otras que no preciso. En cuanto a la primera vamos a encontrar una referencia de don Heraclio Tapia León en un artículo publicado en la revista “Perú al Día” de febrero de 1945, así como en “Valoración” de 1949, en el sentido de que don Pedro Figueroa San Miguel le relató en una conversación realizada en Lima en 1936, con ocasión del III Campeonato Nacional de Fútbol, la circunstancia en que llegó a Huánuco la que podría ser la primera pelota de fútbol que rodó en nuestros predios.
Indica que fue traída en la segunda quincena de agosto de 1899 por el entonces Diputado por Huánuco Baldomero Fernández Maldonado, habiendo sido shoteada en el ahora atrio de la Parroquia de “Nuestra Señora del Patrocinio” con Antonio Sara, Adolfo Matos y Pedro Roque Vargas, esta es una de las muchas circunstancias que se pudieron dar del arribo del balón a nuestra tierra.
En cuanto a la segunda referencia existen testimonios periodísticos de que en Cerro de Pasco se habría jugado el primer partido de fútbol internacional oficioso, entre los trabajadores mineros y los empresarios de las minas.
Así el fútbol fue entrando en Huánuco junto con el nuevo siglo. En cada período vacacional los estudiantes huanuqueños residentes en Lima, que también trajeron su pelota, hacían sus aprestos futboleros en cualquier lugar abierto que permitía su práctica, principalmente en la conocida como la Plazuela de “La Merced”, que existía en forma contigua al hoy Mercado Antiguo. Ahí participaban los estudiantes y vecinos de la zona, entre los que figuraban Andrés Quintana Gurt, Albino Benedetti, Gregorio Sara, Enrique Lafosse, Luis Debarbieri, Germán Pozo, los hermanos Maximiliano, Adolfo y Elías Cavalié. Heraclio Tapia León entre muchos.
Gozaban de esta novedad por períodos cortos, hasta que después se fueron haciendo menos distanciados, llegando a ser permanentes por la inquietud de los huanuqueños de la época.
El afán de organizarse fue haciéndose creciente hasta que en 1909, los estudiantes huanuqueños residentes en Lima, unidos con los entonces alumnos del Colegio de Minería y jóvenes de la ciudad, fundaron en 1909 la que podría haber sido la primera organización deportiva de Huánuco, con el nombre de Leoncio Prado, que no guardaría relación alguna con el Club Leoncio Prado, que se fundó en 1917 en el barrio de Huallayco.
La naciente institución estaba constituida por Teobaldo Pinzas, Germán Pflucker, Juan Sheput, Juan Ruiz, Mario A.Oneeglio, Benedicto Reyes, Germán Pozo; Adolfo, Elías y Maximiliano Cavalié, Manuel Taboada, N. Taylor, Albino Benedetti, Prospero Ríos, Isaac Miranda, Miguel Cáriga, Juan Gallardo, Ramón Matos, Abraham Caballero.
La directiva estuvo conformada por Teobaldo J. Pinzas, Presidente; Germán Pflucker, Fiscal; Mario Oneeglio, Secretario; Benedicto Rojas, Tesorero; Juan Sheput, Capitán.
Lamentablemente no tuvo mucha vigencia y al poco tiempo de fundada desapareció.
La práctica del fútbol seguía siendo espontánea y cada vez más creciente en cualquier espacio abierto, especialmente en la Plazuela de “La Merced”, que sólo dejaba un espacio para jugar, porque el resto del área era un hacinamiento de tierra y desperdicios del mercado. Para patear no era necesaria la pelota, si ésta había bien, sino también era factible shotear una vejiga inflada, una naranja, una pelota de trapo; así fue haciéndose el fútbol en el valle del pillco.
“Jesego” , seudónimo con el que suscribe sus acuciosas crónicas Jorge Espinoza Egoávil, hace una importante referencia que entre en los años 1915 y 1917 se habría realizado el pudiera haber sido el primer encuentro oficioso de fútbol en Huánuco, entre los equipos “Rojo” y “Azul”, la  fotografía de los contendientes podíamos verla en el local del Instituto Peruano del Deporte.
Ésta ya fue una clara señal de organización para la práctica del fútbol, fueron varias las veces que se enfrentaron estos equipos en el campo de la Plazuela de “La Merced”, luego muchos de sus integrantes conformarían las instituciones que nacieron en 1917.
Pero esta fase auroral no termina acá, aún va a continuar con el nacimiento de organizaciones deportivas de corta existencia, así nos refiere el mismo Heraclio Tapia León, que en 1916 bajo su presidencia nació el “Asociación 28 de Julio” y con la batuta de Amadeo Lambruschini el “Sport Huánuco”, estos equipos se enfrentaron en dos oportunidades, en 1916 empataron y en 1918 ganó el Asociación por uno a cero.
Ambos clubes desaparecieron al cabo de dos años, siendo absorbidos por el “Alfonso Ugarte”, que a la postre también se disolvió.
El año 1917 sería trascendental para el fútbol huanuqueño, pues se produjo el nacimiento de tres de las instituciones de más dilatada vigencia en la historia del deporte huanuqueño, el “Juan Bielovucic”; el “Sport Progreso”, cuya actual denominación es Centro Cultural Deportivo “Tarapacá”,  hasta ahora los decanos de nuestro deporte, y el “Leoncio Prado”, que se disolvió después de más de sesenta años de existencia.
 Reitero, estos equipos registran en sus filas a muchos de los integrantes de los equipos “Rojo” y “Azul”, como es el caso de Encarnación Isán Fernández Olórtegui en el Tarapacá y Fausto Castro Garcés en el “Leoncio Prado”.
Este año es sumamente importante en el desarrollo de la práctica del balompié en nuestra tierra, pues termina la fase auroral y empieza una nueva etapa, la de la institucionalidad duradera y consolidada, de ahí que tenga especial significación en la historia de nuestro fútbol.
Así llegó el fútbol a nuestro país, ingresó por los puertos que iban surgiendo en el litoral peruano, el primero fue el Callao, luego en los lugares donde los ingleses habían establecido enclaves económicos, como en  el norte de donde extraían algodón para su floreciente industria textil y también Arequipa de paso al altiplano, así como los asientos mineros.
Si bien las instituciones eran constituidas por los sectores sociales altos, la práctica y la afición habían prendido en los estratos sociales populares, quienes fueron los que hicieron el verdadero efecto multiplicador de la práctica de este deporte.
El balón empezó a correr en la arena, siguió rodando desde la playa hasta las gélidas punas y encontró un espacio en medio del verdor amazónico, por eso es fácil encontrar en el Perú un campo de fútbol en los lugares más remotos de nuestro territorio









PRESENTACIÓN




Las crónicas integradas en este volumen  bajo el título de El deporte  que vivimos  son una expresión de vida, es el relato de hechos relevantes del deporte huanuqueño que nos tocó vivir  y   de aquellos  cuyo conocimiento ha sido  recogido de los actores o aficionados mayores, así como de periódicos y revistas huanuqueñas y nacionales. 
Sé perfectamente que no todos los sucesos deportivos importantes están presentes en este contenido, de la misma manera   estoy seguro que los que ahí aparecen tienen significación deportiva y social, al haber conmocionado en su momento al pueblo de Huánuco, alcanzando trascendencia hasta el presente.
Estas crónicas constituyen  solamente una parte del total  que conservo en archivos, las mismas que por razones de carácter editorial no es posible publicarlas  en un solo volumen,  por lo cual me he visto precisado a  realizar una  selección tomando en consideración la significación social de su contenido.  Ellas  guardan independencia temática  pero están ordenadas cronológicamente,  brindándonos una visión integral del deporte huanuqueño a través del tiempo.
Comprenden desde la primera década del siglo XX con los inicios de la práctica deportiva en Huánuco, del fútbol, voleibol y basquetbol, del nacimiento de las primeras instituciones y de las primeras competencias, así como de los procesos de institucionalización de las competencias deportivas hasta los significativos acontecimientos del presente como son  la obtención del subcampeonato de fútbol profesional por el León de Huánuco y su consecuente participación en la Copa Libertadores de América.
Dentro de ellas aparece el nacimiento de clubes como el Juan Bielovucic, Cultural Tarapacá y Leoncio Prado, los decanos del deporte huanuqueño, también del Alianza Huánuco, Santa Rosa, León de Huánuco, Crespo Castillo,  y se registran acontecimientos deportivos como la gloriosa campaña de la selección de fútbol que participó en el Campeonato Nacional de 1936, la rutilante trayectoria del legendario automovilista Juan Perrys Álvarez, las espectaculares performances del Club Sporting Tabaco la década de los cuarentas, la destacada actuación del equipo femenino de basquetbol del Club León de Huánuco en 1954 en Lima, la participación del León de Huánuco en la Copa Perú y su ingreso a la profesional, la notable actuación de Guido Ronquillo Cornelio en el Concurso Nacional de Tiro Gildemeister, los triunfos de los ciclistas Pablo Cajas y Vicente Pérez, el título de Campeón Nacional de Voleibol Interbarrios obtenido por Huánuco en 1966., los campeonatos regionales del Sport Sherekhan el título nacional de bochas logrado  por Lucho Sara, entre muchos otros logros felices de nuestro deporte.
Asimismo aparecen destacados exponentes de los diferentes deportes practicados en Huánuco a través de los tiempos  como Samuel Ratto, Amacho Dávila, Shanti Lazo, Walter Pérez,  Julio Jump, Rubén Caldas,  Jorge Cabanillas, Lucho Sobero ,Ledda Ponce,  Zurdo Ordóñez, Elena Pérez, Pancho Robles,  Bertha Fano, Javier Fano, Rosa Flores, Fernando Velit, Carlos Chávez, Edgardo Ramírez, Pitin Sandoval, Mañuco Espinoza, Jaime Torres, el Gato Chacón,  entre los muchos que dieron renombre a nuestra tierra.
Quienes asumimos la tarea periodística deportiva lo hicimos fundamentalmente llevados por nuestra afición al deporte y naturalmente, por nuestra vocación de comunicadores sociales. En el ejercicio sincrético de esta actividad nos fuimos nutriendo de conocimientos e informaciones que fueron a constituir el soporte de nuestro ejercicio, a la vez que proveyéndonos de importantes aspectos teóricos y técnicos relacionados con la acción comunicacional.
El deporte llego a mí vestido de fútbol, en forma de juego infantil, posiblemente antes que brotara en mí la luz de la razón y tal vez mucho antes de que mi madre me regalara una pelota de jebe, con la cual correr en el patio de mi casa en La Esperanza.
Después jugaría con mis primeros amigos, los chicos de la Escuela 4092 en el patio grande o en la carretera, que esa vez corría generosa por el pueblo con destino a Pucallpa. Pasábamos tiempo interminable con el “Pargasho”, “Picacho” Morales, Mercurio Noblejas, Pedro, Cesar, Augusto y  Goyo Chocano,  Lucho Alomía, cuidándonos de rato en rato de los carros que estaban en la ruta.
Así, fue convirtiéndose en un elemento de socialización, hasta que un día fui a Huánuco cuando por  radio trasmitían un partido de fútbol, jugaba la “U” con el Alianza, fue esa tarde en la que Lolo marco tres goles y  me hice hincha de los cremas.
A los dos días, cuando recién llegaban los periódicos , vi la figura del cañonero rematando al arco y batiendo a Paredes, luego en  los brazos de sus compañeros con el gesto de emoción y en hombros del publico diciendo adiós con humildad, recibiendo y agradeciendo los aplausos, no pidiéndolos, a pesar de lo mucho que había dado.
Luego, días después fuimos al estadio. Era agosto de 1953, se jugaba el Campeonato del Centenario del nacimiento de Leoncio Prado, se estaban enfrentando las selecciones de Huánuco y Tingo María.  Lo primero que vi fue un tiro de penal. Ingresé cuando el público que colmaba el Estadio “Leoncio Prado”, coreaba: - ¡Que lo tire Zurdo! – ¡Que lo tire Walter!.
Fue Walter, a quien aún no conocía,  quien se puso frente a la pelota para convertir la ejecución en gol. Años después con el Cholo Walter haríamos una gran amistad.
Luego, dejar La Esperanza, los libros de la naturaleza, esos de páginas verdes iluminadas con rayos de sol. Ahí no se necesita preguntar por los colores del arco iris, porque aquel que creció bajo ese cielo jamás pensara en claroscuro.
En la ciudad fui al “San Luis Gonzaga”, tenía dos patios grandes, donde podíamos jugar pelota, ella siguió en nuestra ruta de vida por el Centro Escolar “Hermilio Valdizán” hasta llegar al claustro leonciopradino,  mientras que en nuestro barrio de Huallayco nos organizamos primero en el Club Rodillo Negro y luego en el Defensor Huallayco.
Mis cuadernos: el curso en las primeras páginas. Las restantes: los resultados del campeonato profesional, los de la Liga, la lista del equipo del salón, el fixture del intersecciones.  Había sido elegido Delegado del Primero “A”, nuestro Auxiliar era el Zurdo Ordóñez.
 Gustaba de escribir comentarios sobre el campeonato interno, uno de esos fue visto por el profesor Augusto Shiggio, lo leyó y me dio la responsabilidad de hacerlo todas las semanas para ser publicado en el periódico mural.
Discurrí con mis primeras notas en los eventuales medios de prensa que surgieron en nuestra ciudad, como Semana y  Pillco, donde escribía con el seudónimo de El Hincha. Luego, allá por el año 1964 cuando surge “Antorcha Deportiva” bajo la dirección de Pepe Reyes Céspedes, en Radio “Ondas del Huallaga”, teniendo la compañía de Roque Visag, Alfredo Omonte y Hamilton Zevallos, formaría parte de este plantel  por breve tiempo.
“Antorcha Deportiva” dejó Radio “Ondas del Huallaga” y con Jando Amayo, Lucio Pastrana, Eugenio Pastrana y Eduardo Figueroa, alentados por el entusiasmo de Róger Rondón constituimos “Ecos del Deporte” en 1967, que se irradió por esta misma emisora.
Posteriormente, pero en el mismo año, se integraron Walter Pérez, Dimas Garay, Carlos Andrade y Oscar Beteta. Con el paso de los años se incorporaron  Roque Visag y José Marín, Luis La Rosa Higa, también  fugazmente Alberto Vélez de Villa Figueroa.
Nosotros dejamos el éter tras haber cumplido más de veinte años en el hermoso trajinar periodístico deportivo, donde acumulamos experiencias, pero por sobre todo grandes emociones, que no tienen por qué quedarse en el tintero sino que deben llegar a ustedes, a quienes les entrego como un testimonio de gratitud y de homenaje, que alcanza también a quienes fueron los actores.
El deporte y el periodismo crecieron en mí desde mi primera infancia. Por eso considero que este trabajo  es la síntesis  de mi quehacer periodístico deportivo, tarea que compartí con mis colegas periodistas, dirigentes y deportistas, fundamentalmente con los aficionados con quienes estuvimos en permanente comunicación y que quiero prolongar a través de esta entrega.
Sé que no todo lo que me dio el deporte en vivencias está reproducido. También soy consciente que el pueblo y los deportistas merecen mucho más,  queda aún material en archivo para una nueva publicación y muchas cosas en el tintero,  teniendo conciencia que Huánuco, el periodismo, el deporte y  la afición tienen una  importancia especial  en mi vida.
A ustedes les pertenece.