domingo, 5 de abril de 2015

EN LA ALAMEDA Y PUELLES RUGIERON LOS MOTORES




Habían pasado muchos años, desde que la bravura de Juan Perrys cubrió el cielo del deporte peruano con el nombre de “Leòn de Huanuco”.

El “Cholo” Perrys, como cariñosamente lo llamaban, fue en su época uno de los mejores pilotos del país, junto a Arnaldo Alvarado y su legendario “Ladrillo”, Lizardo de las Casas y su “Liebre”, Henry Bradley y su “Avispón Verde”, entre muchos otros grandes de esa generación romántica del automovilismo nacional.

En Huánuco siempre hubo una afición nata por el deporte de los fierros. Tal vez porque el huanuqueño sea uno de los mejores ruteros del Perú, forjado como trochero en la ruta a Pucallpa y en la entonces agreste carretera a Lima; pero también habían de los otros, aquellos que hacían sus aprestos de corredores en las calles de la ciudad.

Lo cierto fue que se realizó una carrera de automóviles en la ciudad de Huánuco. Para decir verdad no recuerdo exactamente la fecha ni quién la organizó, la ubico en los últimos años de la década del cincuenta, pero sí tengo presente las principales incidencias de la competencia.

El circuito tenía el desarrollo siguiente: la Alameda de la República, Malecón Centenario “Leoncio Prado”, Avenida de Circunvalación, cruzando la carretera al aeropuerto en la altura de Las Moras, subida a Puelles, bajada de Puelles hasta Patrocinio y nuevamente a la Alameda. La curva más peligrosa era aquella donde termina la bajada de Puelles y para ingresar a la Alameda hay que hacer una ese.

La prueba fue en la mañana. Gran cantidad de público se arremolinó en diferentes partes del circuito, la explanada donde se ubica ahora el atrio de la Parroquia de Nuestra Señora del Patrocinio era un lugar estratégico, desde ahí presencié la prueba. La Alameda estaba totalmente flanqueada de espectadores.

Los preparativos se venían dando desde días antes y los corredores preparaban sus carros en diferentes talleres. Casi todos ellos eran ruteros, conductores de omnibuses o camiones, o choferes de servicio público urbano.

Hubieron dos pruebas, la primera fue la llamada carrera de carcochas, la prueba fue ganada por Lucho Alvarado, conduciendo un automóvil coupé con techo de lona, siendo el más aplaudido a cada paso. Fueron también grandes animadores de esta categoría Pepe Márquez que llevó como copiloto a Pacho Orizano y Víctor de la Puente.

Luego vino la segunda carrera, desde el inicio empezó punteando la competencia  el cusqueño Clímaco Tupayachi, conduciendo un Ford del año, llamado “Semilla de Maldad”. En la segunda vuelta hubo un momento de tensión cuando Carlos Lasteros La Madrid con un Ford negro, se cruzó en forma transversal en la pista casi a la mitad de la Alameda, se le salió una llanta, pero el piloto logró controlar el coche que llevaba el nombre de “Condor de Pasco”.

Pero el que se ganó al público y estableció el record de vuelta fue el coche de Eleazar Tello “Cruz de Puelles”, conducido por Augusto Ramírez Deza, hizo gala de gran seguridad y temple en el manejo, gozando del aliento permanente del público; era quizás el más joven de los participantes, pero su experiencia en las rutas ya lo presentaba como un competidor serio, al final llegó tercero.

Fue un éxito el evento, por el entusiasmo y la pericia conductiva que mostraron los pilotos. Aquí empezaba a poner de manifiesto su vocación y capacidad de piloto de competencia Augusto Ramírez, quién participó en varias competencias de los “Caminos del Inca” y otras pruebas del calendario automotor nacional. Al final fue alzado en hombros junto con el ganador Clímaco Tupayachi y el segundo Lorenzo Rodríguez.

Los sabedores de estas cosas veían en Ramírez al futuro representante huanuqueño en el automovilismo nacional y no se equivocaron.


























VIENTOS DE RENOVACIÓN PERO IGUAL NOS ELIMINARON



El XV Campeonato Nacional había sido planificado con modificaciones en relación a los anteriores, en esta vez serían cuatro los finalistas, producto de un proceso nacional de clasificación, iniciándose en la fase interprovincial.
Huánuco estaba en el grupo “F” y tendría que eliminarse con el clasificado del grupo “G” del departamento de Junín; el ganador se enfrentaría al vencedor de los grupos “H” e “I”, cuyo ganador iría a la final.
Presidía la Liga de entonces el Profesor José D. Lizárraga Velasco. Se habían producido vientos de renovación con la incursión del “Mateo Aguilar” a la primera división y la conformación de una escuadra sólidamente renovada por parte del Tarapacá, además de los tradicionalmente fuertes León de Huánuco y Santa Rosa.
La primera fase de la contienda fue con Tingo María, a la que se eliminó ajustadamente empatándole en la ciudad de la “Bella Durmiente” a un gol y derrotándole en el “Leoncio Prado” por dos a uno. Fue espectacular el duelo que libraron el zaguero central huanuqueño Augusto Texeira con el foward tíngales César Muro Castro, identificado como el Dr. Muro,  ídolo de esta  provincia.
Fue notoria la presentación del equipo huanuqueño con nueva indumentaria, había sido dejada la camiseta granate con franja blanca cruzada y esta vez lucía camiseta balquirrojas con  franjas verticales.
Integraban la selección huanuqueña: arqueros Hugo Bolarte (Mateo Aguilar), Augusto Ramírez (Santa Rosa), Augusto Berrospi (Juan Bielovucic); defensas Heraclio Barrueta (Tarapacá), Spencer Belgrano (Mateo Aguilar), Augusto Texeira (León de Huánuco), Alfredo Robles (Santa Rosa), Francisco Gallardo (Juan Bielovucic), Jesús Obregón (Tarapacá); mediocampistas Fernando Velit (León de Huanuco), Yónel Martel (Tarapacá), Víctor Jump (León de Huánuco); delanteros Roque Quiñónez (Leoncio Prado), Ramón Malpartida (Tarapacá), Jorge Cabanillas (León de Huánuco), Pedro Obregón (Tarapacá), Gustavo Medina (León de Huánuco).
Para la realización de la etapa interdepartamental el entrenador Mayor ® Lindolfo Dos Santos Coral realizó algunos cambios, convocó a los tingaleses Bardalez (puntero derecho) y Vergel (back centro), esta última dio lugar a la renuncia de Augusto Texeira al seleccionado, además de otros jugadores del medio.

El primer partido con Huancayo se jugó el 11 de setiembre en el Estadio “Leoncio Prado”, con un lleno total en la tribuna y los bordes del campo.
El equipo huanuqueño inició las acciones con Hugo Bolarte en el arco; Andrés Sobero, Vergel y Francisco Gallardo en la defensa; Víctor Jump y Yónel Martel en el medio campo; Bardalez, Orlando Rivera, Jorge Cabanillas, Ethel Barrueta y Manuel Ordóñez en la delantera.
Por su parte Huancayo alineaba con Arias en el pórtico; Caldas, Zamalloa y Carvajal en la zaga; Gómez y Palacios en el medio terreno; Loli, Vivanco, Manrique, Poma y Lucio Carbajal en la ofensiva.
Fue un partido disputado,  equilibrado, con ataques alternados a uno y otro pórtico, dando lugar al lucimiento de los arqueros.
Al promediar la primera etapa una combinación bien llevada por el “gato” Barrueta culminó con pase dentro del área a Orlando “Shipico” Rivera, quién con remate a media altura puso la pelota en la red.
Huancayo buscó con ansiedad el empate que logró antes de culminar la primera fracción mediante tiro libre de aproximadamente veinticinco metros, ejecutado por Percy Vivanco, la pelota ingresó luego de chocar en el vértice del arco huanuqueño, pese al espectacular plangeón de Bolarte.
El partido terminó con este marcador, dejando la impresión que se pudo haber ganado, pues la segunda etapa jugamos casi todo el tiempo sobre campo visitante, donde cumplieron una gran actuación el arquero Arias y el back centro Zamalloa, que había militado en Universitario de Deportes. En el equipo de casa destacaron Orlando “Shipico” Rivera, Jorge Cabanillas, el “gato” Barrueta y Víctor Jump que se apoderó de la media cancha.
El domingo siguiente el equipo de Huanuco se presentó en el Estadio “Edilberto Chávez” de Huancayo; a las órdenes del árbitro capitalino Allemant, los equipos alinearon:
Huanuco: con Bolarte al gol; Andrés Sobero, Spencer Belgrano y Francisco Gallardo en la defensa: Víctor Jump y Yónel Martel de volantes; Bardalez, Orlando Rivera, Jorge Cabanillas, Ramón Malpartida y Leonidas Sobero.
Huancayo repetía su anterior conformación con Arias en el marco; Caldas, Zamalloa y Carbajal en la defensa; Gómez y Palacios en la medular; Loli, Vivanco, Manrique, Poma y Lucio Carbajal en la delantera.

Huánuco tomó la iniciativa y a los siete minutos Orlando Rivera cruza un centro sobre la izquierda, donde Leonidas Sobero recibe y con un remate de zurda bien colocado pone el uno a cero para Huánuco.
El equipo visitante cobró mayores bríos y dominó ampliamente las acciones, perdiendo varias ocasiones de anotar, hasta que en un contrataque feliz el equipo del Mantaro consiguió empatar a los 43’ por acción de Lucio Carbajal, al rematar al primer palo de Bolarte desde un ángulo cerrado y casi pegado a la línea final.
En la etapa complementaria Ethel Barrueta ingresó  por Ramón Malpartida y  Vergel en lugar de Belgrano que se lesionó.
La segunda etapa fue casi un calco de la primera, el narrador de Radio Huancayo dejaba expresar su angustia por el peligro que constantemente pasaba su valla, por acciones de los delanteros huanuqueños, especialmente Cabanillas, Rivera y Barrueta; nuevamente Víctor Jump se convirtió en patrón del medio campo, los blanquirrojos estaban más cerca del triunfo.
Sin embargo cuando parecía que el partido terminaría igualado y ya los dirigentes especulaban donde se jugaría el desempate, los 44’ Lucio Carbajal repite la jugada imposible del primer gol y vence por segunda vez a Bolarte.
De esta manera Huancayo pasó a jugar con el clasificado de la otra llave, Ayacucho, al que derrotó, pasando a la final que tenía como sede Lima.
En el primer partido venció a Lambayeque por uno a cero, mientras Piura empataba a un gol con Loreto; en la segunda fecha Piura venció a Huancayo 4 a 0; en la tercera jornada Huancayo venció a Loreto dos a uno totalizando cuatro puntos, en el estelar jugaba Piura con Lambayeque, los huerequeques ganaban por dos a uno hasta las postrimerías, con lo que Huancayo se clasificaba campeón. Pero el árbitro Erwin Hieger sancionó un penal contra el piurano José Dioses, “Meleque” Suarez dio el empate y con él la igualdad en el puntaje.
Fue programado el partido de definición y Huancayo no se presentó, acusando de parcialidad al árbitro, considerando que había sido víctima de un despojo por parte de la Federación.
Nosotros nos quedamos con la desazón de haber podido jugar la final, estuvimos tan cerca y tan lejos a la vez.
Esta eliminatoria que marcó el inicio de la Generación del 60 también selló el final de la generación de la década anterior,

Continuó el torneo de la Liga y el Tarapacá se clasificó campeón.

LA FIESTA QUEDÓ EN HUÁNUCO - Empatamos con el Muni



Fiestas  Patrias de 1957, ya había pasado el furor del Sudamericano de Lima, también el de las eliminatorias para el mundial de Suecia, Brasil se clasificó y a la postre sería el campeón del mundo el año siguiente.
El Deportivo Municipal venía jugando el torneo apertura, en esos años este campeonato se circunscribía a los cuatro primeros equipos del campeonato profesional del año anterior.
En el mes de marzo habíamos tenido la visita del Mariscal Sucre, que goleó al León y a los sampedrinos del Deportivo Municipal.
Ahora, el equipo de la franja, el tercer equipo más popular de entonces, traía como figura estelar a Tito Drago y a los seleccionados Willy Fleming, Manuel Rivera y Juan Seminario.
Esa vez, eran tres días de feriado por fiestas patrias. Habría fútbol grande todos los días. La empresa había sido hecha por Manuel Obregón Valverde.
El primer día, el 28, el Deportivo Municipal se enfrentó al Leoncio Prado. Equipo que lucía uniforme similar que el de la comuna, camiseta blanca con franja roja cruzada en el pecho. El once huanuqueño salió a la cancha con su indumentaria habitual, capitaneados por Angel Llanos Morales, mientras que el Municipal lo hacía teniendo al frente al caballeroso marcador de punta César Brush.
Luego el equipo huanuqueño se cambió de camisetas por unas rosadas, con las que jugaron el partido.
El equipo visitante presentó la siguiente conformación inicial: Heráclio Paredes en el pórtico; Willy Fleming, Lelo Fernández y César Brush en la línea defensiva; Luján y Castilla en el medio terreno; David Franco, Alberto Vega, Manuel Rivera, Tito Drago y Juan Seminario en el ataque; alternaban en el transcurso del partido Germán Colunga, Manuel Arce, César Peralta, Oscar Montalvo y José Carrasco. El Director Técnico era Juan Valdiviezo Padilla.
Por su parte el Leoncio Prado alineó con Rodolfo Olivares en el arco; Wilfredo Lombardi, Tomás Rozales y Heraclio Barrueta en la defensa; Jorge Lombardi y Angel Llanos en el medio campo; Rodolfo Lombardi, Roque Quiñónez, Víctor Quiñónez, Jorge Cabanillas y Guido Ronquillo en la delantera.
En el primer tiempo a los 20’ abrió la cuenta Arce, que había ingresado por Rivera, en la segunda etapa a los 19’ anotó Seminario y Víctor Quiñónez descontó a los 26’.
Al final la jornada terminó con el triunfo de los capitalinos por dos a uno, brindando un buen espectáculo frente al aguerrido equipo local, donde destacaron Angel Llanos y Roque Quiñónez.
El segundo encuentro fue con el representativo de Huarón, que traía en sus filas al insider Jorge Vásquez, que había jugado por el Tabaco en Huanuco; después de dejar el asiento minero se incorporó a las filas del Sporting Cristal e integró la selección peruana amateur, también la de mayores en el sudamericano de Cochabamba, Bolivia en 1963.
Por el equipo cerreño también jugaban los huanuqueños Víctor Jump y Rubén Caldas.
El partido fue sumamente animado, vimos a un Municipal más resuelto a mostrar superioridad, mientras que el equipo minero también trataba de ofrecer lo suyo, especialmente el arquero Saavedra, que provocativamente le entregaba la pelota a Seminario para que rematara, hasta que en una de esas oportunidades, a los 42’ del segundo tiempo el extremo izquierdo de la franja lo hundió en su arco, quedando el partido definido por dos a uno, Vásquez hizo el gol minero.
El tercer match fue frente a la selección de Huánuco. Ese año la división se había oxigenado con la presencia del Defensor Huallaga, que venía de la segunda con nuevos elementos.
El equipo huanuqueño saltó al campo vistiendo uniforme celeste, con la siguiente alineación: Rodolfo Olivares al gol; Heraclio Barrueta, Augusto Texeira y Augusto Mercado en la defensa; Dicce Rojas y Emilio Mendoza en la medular; Raúl Rodríguez, Miguel Mory, Jorge Cabanillas, Jorge Vásquez y Víctor Gonzales en la delantera.
El equipo de la comuna mantenía la conformación inicial de las jornadas anteriores.
La noche anterior había llovido. Durante la mañana realizaron el arreglo del campo, especialmente la zona del arco que daba al jirón Mayro, donde se hecho material grueso.
El equipo huanuqueño al iniciar ocupaba el campo que daba al jirón Ayancocha, obviamente el otro correspondía a la visita.
Se inició el encuentro, le correspondió salir al equipo de casa, Cabanillas toca corto a Vásquez y éste alarga un servicio hacia la izquierda donde Tito Gonzalez coge el balón, supera ene velocidad a Luján y saca de zurda un centro pegado al primer palo de Paredes que salía, en momentos que corrido desde el otro extremo Raúl “Pasha” Rodríguez se arrojó en palomita entre Fleming y Paredes, conectando el balón que ingresó entre el parante y la sorpresa del arquero.
Una explosión de júbilo se produjo en el estadio, todos sobre el autor de la conquista, que se levantó con el rostro ensangrentado producto de la caída sobre el material con que se arregló el campo; fue reemplazado por Afranio Figueroa.
El partido alcanzó un nivel emotivo especial, el Municipal que trataba de empatar y los locales que hacían todo lo posible por evitarlo, además de que salían también para comprometer la portería rival, especialmente Vásquez que buscaba constamente a Cabanillas.
Juan Seminario era el hombre encargado de los desbordes, pero durante todo el partido tuvo la marca implacable de Heraclio Barrueta, que se convirtió en el mejor hombre del campo, terminando con una impresionante herida en la cabeza y la camiseta cubierta de sangre, producto de un choque casual con el extremo izquierdo edil.
Manuel Rivera no encontraba forma de superar a Augusto Texeira hasta que fue cambiado por Peralta, que a los 38’ de la complementaria puso el tanto de empate.
El equipo huanuqueño salió en busca de romper la paridad, Dicce Rojas estuvo a punto de lograrlo cuando cogió un rechazo de Lelo Fernández y desde el borde del área lanzó un zurdazo a media altura, que obligó al “Cholo” Paredes a realizar un plangeón espectacular para enviar la pelota al corner.
Fue un partido intensamente jugado, con mucha fibra, lleno de acciones emotivas; ambos equipos pugnaban por hacerse de la victoria, Huánuco lucía una defensa aguerrida y una ofensiva que  había perdido el miedo, olvidándose de los pergaminos de los visitantes.
Queríamos que terminará pronto, pero también deseábamos ver más fútbol, estaba en el campo un equipo como el Municipal de esa época, con importantes individualidades y una sólida estructura de conjunto, dando todo de sí para sacar el encuentro adelante; al frente tenía un rival que no se achicó en ningún momento y desde el toque inicial salió resuelto a luchar el partido, poniendo fuerza  y  calidad en los momentos difíciles; Olivares jugó un partido extraordinario en el arco huanuqueño.
Al final el empate fue un triunfo, el público se lanzó al campo de juego, se olvidó de los visitantes que habían sido asediados por los hinchas los días anteriores, y fueron en busca de los suyos, alzaron en hombre a Heraclio Barrueta y así lo llevaron hasta su San Juan querido.
Era el símbolo victorioso de un resultado y una actuación tal vez inesperados, pero que tenían la virtud de dar un aliento de optimismo al fútbol huanuqueño, quedándose entre nosotros la imagen de ese gol de antología de Raúl “Pasha” Rodríguez.  

EL ZURDO ORDÓÑEZ



Fue uno de los futbolistas más populares del balompié huanuqueño en los años cincuenta.
Esta condición la debió a sus excepcionales cualidades balompedísticas, así como a su gran calidad humana, cuya faceta mayor era su sencillez.
Fue el primer futbolista huanuqueño que conocí y naturalmente me hice hincha de él. Lo vi por primera vez en un campo deportivo cuando se jugaba el Campeonato Departamental en conmemoración al “Centenario del Nacimiento de Leoncio Prado” en 1953, torneo en el que resultó campeón el equipo de Ambo.
Fue en el partido que jugaba la selección de Huánuco con la de Tingo María, ingresé al Estadio “Leoncio Prado” cuando se había sancionado un tiro de penal a favor del equipo huanuqueño y el público, dividido en dos sectores, uno pedía que lo tire el “Zurdo”  y el otro que lo tire Walter.
Luego lo seguiría viendo en el extremo izquierdo de las conformaciones del “León de Huánuco”, cuando lucía su casaquilla amarilla y pantalón granate. Era en esos años la figura más representativa del hoy equipo crema. Mucho del poderío del León reposaba en su capacidad futbolística, ora desbordando con amagues a velocidad por la banda, haciendo gala de un pique extraordinario o entrando en diagonal penetrando con picardía sobre las marcas adversarias para culminar su acción con un furibundo zurdazo, que tanto temían los arqueros.
Pero el “Zurdo” a quién vi en mis inicios de aficionado con la divisa del León se inició en el “Santa Rosa”, don Hipólito Salazar, mejor dicho don “Polito” uno de los gestores del nacimiento de la institución rosada, conservaba un cuadro dibujado por “Mecho” Chamorro de la reserva del equipo; ahí aparece el “Zurdo” Ordóñez de puntero izquierdo.
Luego siguió su actividad en el “León de Huánuco” y fue hasta próximos los sesenta integrante indiscutible de la Selección de Huánuco como puntero o interior. izquierdo, alternando en estas ubicaciones con “Tito” Gonzales.
El “Zurdo” Ordóñez fue un delantero que tenía todos los atributos para triunfar en el fútbol moderno, en su momento fue tentado por la capital, pero él prefirió seguir en su tierra regalándonos su picardía y capacidad goleadora.
Era un jugador sumamente veloz, con un pique impresionante, hábil en la gambeta, llevaba la pelota delante de él y descontaba a sus adversarios con amagues, cuando no se hacía el auto pase de jugar la pelota por un costado del adversario, salir por el otro y coger la diagonal con destino al gol. Esa jugada la escuché aplaudir frenéticamente a “Pocho” Rospigliosi cuando comentaba una acción de juego similar realizada Cubillas, calificándola como única. A nosotros no nos admiraba, porque la habíamos visto  hacer con frecuencia al “Zurdo”.
Tenía otra jugada llena de picardía, arrancaba dejaba la pelota tras de él y la levantaba con el taco por encima de su cabeza y del adversario, para emprender el camino del gol. Era realmente espectacular.
En una oportunidad conversábamos con “Neto” Cisneros sobre los mejores ejecutores de penal que habíamos visto en el fútbol nuestro y me dijo sin pensar dos veces: el “Zurdo” Ordóñez. La colocaba con precisión en los ángulos bajos o recurría a su violento shot. En los tiros libres imponía la potencia de su remate peligroso inclusive desde media distancia.
 El “Zurdo” fue un puntero izquierdo con gol. Fue uno de los goleadores que tuvo el  fútbol huanuqueño, en una época en la que los extremos limitaban mucho su función a centrar el balón, él buscaba el arco, ya sea llegando al área en base a sus atributos o rematando desde fuera.
Supo combinar la habilidad individual con la función de equipo. De la misma manera como se integraba en lo humano al colectivo, también sabía hacerlo en el campo, cuando había que arrancar desde atarás y recoger pelotas en el medio terreno.
Hasta que llegó un día en que el “Zurdo” se retiró en silencio, sin que nadie se lo pidiera, sin embargo se le extrañó por mucho tiempo en los campos, sobre todo cuando el León emergió a la división profesional.
Manuel Ordóñez Briceño ha sido uno de los futbolistas más completos del balompié huanuqueño, un puntero izquierdo goleador, con capacidad para desenvolverse en los diferentes espacios del campo y resolver los problemas con inteligencia o habilidad.
La misma simpatía y admiración que despertó en los campos de fútbol, la recibió  en el campo de la vida, ahora  en el  infinito sigue siendo recibiendo un afecto engrandecido.
El “Zurdo” Ordóñez,  fue grande en el campo y grande en la vida.     








ERAN LEONAS DE VERDAD

                                                                                                                                                                                                                                                                    

El verano limeño desataba su furia canicular sobre  febrero de 1954, cuando un grupo de jóvenes huanuqueñas arribaban a la Capital de la República, era el equipo de básquetbol femenino del Club “León de Huánuco”. Se instalaron en el antiguo local del Colegio Nacional “Bartolomé Herrera”, ubicado en la avenida Brasil.
La delegación estaba presidida por el Dr. Eloy Arriola Senisse; Secretario-Tesorero Sr. José Reyes Céspedes; entrenador el Profesor  Dante Favaratto y el Profesor  Augusto Shiggio como miembro del comando técnico y delegado.
Las equipistas: María del Socorro Tello, Hortensia Valdivieso, Elena Pérez, Ledda Ponce, Betty Alegría, Dora Otaegui, Nora Lazo y  Melania Meza.
Damas de compañía las señoras María Cruz de Meza y Petronila de Ponce.
Habían llegado a jugar dos encuentros con equipos capitalinos, como premio de su institución por los campeonatos obtenidos durante tres años consecutivos en la Liga de Huánuco, superando a equipos de valía como el Santa Rosa, Banco de Crédito, Santa Clara, Ex –Alumnos. Ahora estaban frente a un reto mayor.
De pronto una ola informativa llenó de titulares las páginas deportivas de los diarios, anunciando que el equipo de básquetbol femenino del León de Huánuco” venía a enfrentarse al Internacional Revólver y al Universitario de Deportes.
¡Qué tal osadía ¡ dirían unos, pero no, la presencia del equipo huanuqueño fue tomada con mucho cuidado por estos dos calificados quintetos capitalinos, que contaban en sus filas con jugadoras de trayectoria y muchas de ellas integrantes de la selección nacional. 
Los titulares sorprendieron incluso a las mismas visitantes. “La Crónica” del 9 de febrero publicaba: “Debutará mañana en el court de Universitario de Deportes el representativo de básquet femenino “León de Huánuco”. Subtitula: “Revólver y Universitario se han reforzado debidamente”. Aparecían varias fotografías de las equipistas”.
“Nos trataban como internacionales ¡Imagínate!  ¡Reforzarse para jugar con nosotras! …” nos dijo Elena Pérez en una entrevista. La gira se había convertido en un acontecimiento.
Hortensia Valdivieso el día del partido declara para un matutino: “Nuestro deseo es agradar al público, nosotros somos un club no un seleccionado”.

Ya se habían enterado que el primer encuentro se enfrentaría a un “Revólver reforzado hasta las uñas”, como anunciaba el vespertino “Ultima Hora”.
Y supieron como verdaderas leonas asumir la responsabilidad de la hora: “Nos sentimos más fuertes, la garra nos salía del corazón “, nos dice con viva emoción Elena recordando esos momentos.
Hasta que llegó el instante de enfrentar al Internacional Revólver, que inició las acciones con su equipo titular conformado por Olga Bobbio, Chabuca Nue, Virginia Nue, Elba Ochoa y Luzmila Guerra. En el segundo tiempo ingresaron los refuerzos del Terrazas e integrantes de la selección nacional Mile Vertikapa, Vicky León y Nelly Angulo.
Al día siguiente la crítica coincidió plenamente en el hecho de que las limeñas jugaron con dos equipos. Destacaron la actuación de Ledda Ponce y Lily Cuculiza, refuerzo espontáneo del equipo que se integró además con María del Socorro Tello, Hortensia Valdivieso y Elena Pérez.
“La Prensa” comentó: “Entraron las del Terrazas descansadas. El público protestó. León cayó honrosamente. Elena Pérez cayó desmayada al final como producto del tremendo esfuerzo”.
Al día siguiente los titulares espectaculares continuaron pese a la derrota de 31 a 14.
Los diarios no escatimaron elogios para este grupo de bravas muchachas. No sólo encomiaron su pundonor sino la capacidad técnica de sus integrantes. Sorprendió a la crítica especializada. “Las huanuqueñas no se dejaron pisar el poncho” decía uno, otro titulaba “Jugó como un león furioso”.
“La Crónica” anunciaba “León deberá probar esta noche su clase de campeón ante la “U”. La “U” sin refuerzos.
Así llegó el segundo encuentro. Ganó Universitario que presentó su equipo titular, pero sin refuerzos, integrado por las seleccionadas Ada Volpe y Silvia Gallegos, además de Elvira Farfán y Mabel Zúñiga.
Fue un partido de poder a poder. Cualquiera podía ganar. Al final se impuso el equipo  crema. “La Crónica” titula: “Universitario se vio apurado ante el León ganando 29  a 23”. Luego comenta: “León de Huánuco” sacando garra, jugándose un gran partido, poniendo en trances difíciles al quinteto crema, que anoche se vio superado en muchos pasajes del partido … Huanuqueñas no ganaron por falta de experiencia … Elena Pérez mostró grandes condiciones lo mismo que Ledda Ponce”, llamada la “Mano de Oro”.

Esta embajada lejos de su terruño, con la presencia de sus paisanos, recordaba su tierra. La fiesta que se armó en una de las tribunas para bailar el huayco huanuqueño llenaba el corazón. La nostalgia se convirtió en energía de lucha en estas jóvenes huanuqueñas. Las leonas estaban sacando la garra por su pueblo, que seguía las incidencias  a través de “Pregón Deportivo”, en la voz de Oscar Artacho, por Radio Central.
Sin lugar a dudas ha sido la más importante participación del básquetbol femenino huanuqueño, que registra la historia de este deporte en nuestro medio.
En primera instancia, por la trascendencia nacional que adquirió esta presentación en Lima, frente a quintetos de primer orden como lo fueron el Internacional Revólver y Universitario de Deportes.
También por el resultado de las confrontaciones que permitieron evaluar el buen nivel técnico de nuestro representativo, frente a conjuntos que presentaron sus mejores exponentes inclusive a sus integrantes de la selección nacional. Sumando a esto el hecho de que tanto Elena Pérez como Ledda Ponce fueron voceadas como posibles convocadas al representativo nacional. Intereses centralistas se encargaron de bloquear esta importante iniciativa y sugerencia del técnico del seleccionado.
Lucíamos en ese momento un básquetbol de primera línea. El León podía haber jugado el torneo de la división superior de Lima,  reforzándose con algunas jugadoras huanuqueñas como Eudocia Panduro y Bertha Fano de los registros del Banco de Crédito, antes del Santa Rosa, que en esta vez no fueron tomadas en cuenta y cuya ausencia se dejó sentir.
En realidad, fue producto de un trabajo intenso que desarrolló la Liga de Básquetbol de ese entonces. Declaraciones de las jugadoras nos refieren que el presidente don Heraclio Tapia León no las dejaba descansar en todo el año, haciendo torneos sucesivos y jugando todas las semanas. También tuvo mucho que ver el gran trabajo de preparación realizada por los profesores Dante Favaratto y Augusto Shiggio.
No es la evocación de un triunfo moral si  no es rememorar una actuación deportiva ejemplar, sin precedentes en el básquetbol femenino nacional, que a más de cincuenta años sigue acrecentándose invitando a superarla.
Nuestros años infantiles se unen a esas horas junto al inefable reconocimiento de los días presentes.





LAS GLORIAS DE AMBO -Campeones de 1953




Para el viajero la aparición de Ambo en la ruta es el anuncio de la cercanía de Huánuco, se siente que a escasos minutos estará llegándose a la ciudad de los jircas tutelares. Mientras que para quienes moran en este este lugar Ambo es la cálida expresión de la romántica geografía interandina, ubicada entre los ríos Huertas y Huariaca, que se unen muy cerca de Arcopunco para seguir la ruta del Huallaga.
Ahí en esta ciudad comienza la yunga fluvial, empieza a nacer la primavera eterna para discurrir por el placentero valle del Huallaga. En esta ciudad las almas son el reflejo de la afectuosa geografía, que parece que abrazara con sus cerros llenando de calor los corazones.
Este lugar tan lleno de espíritu romántico y heroica historia, ha sido un semillero fecundo del balompié huanuqueño, y su fútbol se coronó de gloria cuando en 1953 se clasificaron campeones del torneo interprovincial “Centenario del Nacimiento de Leoncio Prado”.
En este torneo estuvieron presentes los seleccionados de Ambo, Huánuco, Dos de Mayo, Huamalíes, Leoncio Prado, y Pachitea, aun cuando solamente existían Ligas de Fútbol en las provincias de Huánuco, Dos de Mayo y Leoncio Prado.
Sin embargo las provincias convocaron para su representación a los mejores valores naturales de sus respectivas provincias, muchos de ellos militaban en diferentes ligas, como es el caso de los ambinos que en su mayoría jugaban en Chicrín y Atacocha.
El torneo estuvo revestido de una expectativa singular, la afición rebasaba las instalaciones del Estadio “Leoncio Prado” en cada una de las fechas que se jugaba, los coterraneos de cada representación daban un colorido de fiesta a esta competencia deportiva, que se había convertido en el espectáculo más importante de esta celebración histórica que tenía lugar la última semana de agosto de 1953.
En la primera fecha la representación de Ambo venció por tres tantos a uno al equipo de Huamalíes, la oncena ambina salió al terreno de juego con la siguiente conformación: Pedro Calvo en el arco; Carlos Milla, Julio Calvo y Augurio Orihuela en la defensa; en el medio campo Armando Argandoña y Hugo Blácido; en la delantera Gróver Trujillo,   Rodolfo Lombardi, Oswaldo Argandoña, Marín Bernal y Guillermo Bisso. Si bien es cierto que el equipo canario se mostró superior,  los huamalianos le dieron dura batalla, demostrando un espíritu de lucha indoblegable.
También en esta primera fecha la Selección de Huánuco venció por cuatro a uno a la Selección de Tingo María.
Con estos resultados empezaba a vislumbrarse que la disputa del título estaría librada entre los representativos de Ambo y Huánuco, de manera tal que la presentación de los ambinos era esperaba en cada fecha con singular expectación.
Así en la segunda programación del evento el equipo ambino enfrentó a la representación de Dos de Mayo, que traía en sus filas a Pompeyo Diaz Zevallos, que había integrado la selección peruana en los Juegos Panamericanos, era un delantero con grandes recursos técnicos y sumamente fuerte, fue precisamente él el que hizo el gol de honor frente a los cuatro que le propinó Ambo,  que ya mostraba la imagen de su goleador Oswaldo Argandoña.
Luego vino el partido con Tingo María que había traído una selección de polendas, en ella figuraban el  arquero Rodolfo Mendoza, su figura estelar César Muro Castro, Moisés Silva, era la época del Independiente y Unión Naranjillo y la colonización de la Saipai, habían venido también jugadores de fuera. El equipo ambino lo superó por cinco tantos a uno. Mientras tanto también Huánuco continuaba ganando sus compromisos.
La goleada mayor la propinaron al modesto pero entusiasta equipo de Panao al que vencieron por siete goles a uno, de esta manera se presentaron para la fecha final ambinos y huanuqueños.
En el equipo de Huánuco estaban Dimas Garay , Teódulo Flores, Teodoro Basombrío, Alfredo Robles, Mario Mayorga, Leonidas Sobero, Rubén Caldas, Walter Pérez, Víctor Gonzales, Manuel Ordoñez, los hermanos Víctor y Roque Quiñónez. Era la época de los duelos entre el León de Huánuco y Santa Rosa, que siempre constituían base de la selección.
A este equipo huanuqueño, en el mismo Estadio “Leoncio Prado” la escuadra ambina superó por cuatro a uno, en una tarde extraordinaria de Pedro Calvo, que ahogo más de un gritó gol huanuqueño, y  de Oswaldo Argandoña que venció en dos oportunidades la meta de Dimas Garay, coronándose goleador del certamen con diez anotaciones.
La delegación estuvo compuesta por dieciocho jugadores, teniendo como entrenador al Prof. Castro de Chicrín, la mayoría de ellos alternaron a lo largo de los cinco partidos que se les correspondió jugar.
Arqueros: Pedro Calvo y Nicolás Orbezo.
Defensas: Carlos Milla, Julio Calvo, Augurio Orihuela, Egel Belgrano.
Medios: Armando Argandoña, Hugo Blácido, Asdrúbal Rebaza, Jorge Lombardi.
Delanteros: Gróver Trujillo, Rodolfo Lombardi, Oswaldo Argandeña, Marín Bernal, Guillermo Bisso, Aurelio Blácido, Carlos Tello, Wilfredo Lombardi.
De esta manera el equipo ambino se coronó campeón del único torneo interprovincial que se jugó en nuestro departamento en la segunda mitad del siglo XX, el anterior se jugó el año 1936 y el campeón fue Huánuco.





















                                                                                                                                                                                                                                                                      












LA CONSAGRACIÓN INTERNACIONAL DE JUAN PERRYS - El León de Huánuco con la divisa nacional



Ya estaba consagrado como un automovilista del grupo mayor en el ámbito nacional, merecía la consideración de ser uno de los representantes del deporte automotor del país. A pesar de que en el pasado 1951 la fortuna le había sido esquiva en el circuito “Román Balta” donde sufrió un percance en la duodécima vuelta, cuando venía amagando a los punteros, y en el Premio Nacional, en el que tuvo que abandonar en la tercera etapa.
En esta nueva oportunidad el Premio Nacional contaría con la participación de los consagrados volantes chilenos Bartolomé Ortiz, Oscar Kramer, Papín Jaras y Videla. La prueba había despertado especial expectativa, a pesar de que en esos días también se llevaría a efecto la inauguración del Estadio Nacional.
La prueba por su recorrido se asemejaba mucho a los actuales “Caminos del Inca”, comprendía cuatro etapas: Lima-Arequipa, Arequipa Cusco, Cusco-Nazca y Nazca-Lima.
La competencia se inició el 19 de octubre cumpliéndose la primera etapa Lima-Arequipa, en la que los corredores nacionales impusieron condiciones y ocuparon los primeros lugares:
1º) Lizardo de las Casas                9 horas 34’
2º) Arnaldo Alvarado                    9 horas 37’
3º) Juan Perrys                              9 horas  45’
Después  de una jornada de descanso se reinició la prueba con la etapa Arequipa-Cusco, en la que se puso en evidencia una manifiesta recuperación por parte de los corredores visitantes, entablando una dura competencia con los volantes nacionales.
El primero en arribar a la ciudad imperial fue Bartolomé Ortiz con 8 horas 12’ minutos, segundo Juan Perrys con 8 horas 47’ minutos, pero Arnaldo Alvarado que había entrado tercero se ubicaba en segundo lugar en la general.
Habían venido periodistas chilenos a cubrir las incidencias del evento, Bartolomé Ortiz era un ídolo nacional y destacaban la presencia del peruano Juan Perrys como la de más peligroso para el corredor mapochino.
En la tercera etapa Bartolomé Ortiz nuevamente consigue hacerse del primer lugar con un tiempo de 10 horas 7’, seguido de Perrys con 10 horas 33’, esta vez el volante huanuqueño había conseguido subir al segundo lugar en la clasificación general.
Faltaba la última etapa a correrse el 24 entre Nazca-Lima. La presencia nacional se volcaba en lo que pudieran hacer Arnaldo Alvarado y Juan Perrys , que venían marcando el paso del calificado volante de la estrella solitaria.
Se miraba a Juan Perrys como un representante del automovilismo nacional, ya no sólo era el “León de Huánuco” de Huánuco que corría en competencias con capitalinos, sino era el “León de Huánuco” que estaba representando al país.
Esta última jornada fue duramente disputada, pero siempre fue ganada por el araucano, teniendo como tenaz perseguidor a Juan Perrys, quién durante la carrera tuvo un gesto muy especial con su competidor, al prestarle una llanta para que siguiera corriendo.
Al final la clasificación general fue ganada por Bartolomé Ortiz con el tiempo de 31 horas 28’, segundo Juan Perrys con 32 horas 16’ y tercero Arnaldo Alvarado con 32 horas 16’.
Al día siguiente “La Crónica” del 25 de octubre de 1952 publicaría estas líneas: “El debut internacional de Perrys ha sido muy honroso. Desde la partida en Lima se mostró firme corriendo con mucha inteligencia...”.
El “Cholo” Juan Perrys se había consagrado internacionalmente, no sólo como automovilista sino también como deportista. El “León de Huánuco” había trascendido las fronteras.